8 actitudes para vivir zen

Zen

8 actitudes para vivir zen

En esta ocasión, me permito compartir contigo 8 reflexiones sobre cómo vivir la vida de forma Zen.

1. Tomo la responsabilidad de mi vida y elijo como vivirla. Siempre podemos cambiar la perspectiva desde donde estamos viviendo la vida, sobre todo si reconocemos el hecho de que la única constante en la vida es el cambio. No tenemos porque quedarnos en donde estamos si no estamos cómodos o felices. Toma la responsabilidad de tu vida y has los cambios necesarios para que te sientas satisfecho con la misma.

2. Soy lo que como. Sin ser extremista, soy conciente de lo que como. Reconozco que los alimentos tienen un efecto sobre mi mente y mi cuerpo. Decido llevar una vida saludable. Como a mis horas y no entre comidas. Elijo alimentos frescos, de preferencia no procesados y sin conservadores, que me nutran. Como lo suficiente para no sentirme indigesto después de cada comida. Al comer me doy un espacio para disfrutar de mis alimentos y para agradecer que tengo que comer el día de hoy.

3. Elijo juntarme con personas que me hacen sentir bien y me alejo de las personas que me desequilibran. Evalúo con quien me estoy relacionando. En muchas ocasiones por costumbre o por temor al “que dirán”, mantenemos relaciones con personas que no nos aportan nada positivo a nuestra vida. Ya sea que sean críticos, manipuladores, que les guste estar hablando negativamente de otras personas o que nos inviten al vicio. La autora Bonnie Bainbridge Cohen, recomienda que aprendamos a poner límites y a decir que NO a otras personas para decirnos que SI a nosotros mismos.

4. Vivo en el momento presente. Reconozco que no sé como sucederán las cosas, pero que tengo la capacidad de elegir como reaccionar ante ellas. Lo más fácil es vivir en el pasado o en el futuro, pero un gran ejercicio es permanecer atento en lo que estamos viviendo en cada instante de la vida. La desventaja de anhelar las situaciones del pasado o de quejarnos por lo que hicimos o dejamos de hacer anteriormente, es que desde el punto de vista que lo vea, el pasado ya no existe como tal. Poner permanentemente nuestra atención en diseñar como queremos que sea el futuro, es solo parte de nuestra imaginación, porque en realidad no tenemos una idea exacta de cómo se desarrollará. En cambio, cuando vivimos con plenitud cada instante de la vida, estas sembrando como se manifestará tu mañana, al cultivar y vivir la vida con una determinada actitud.

5. Soy lo que pienso. Tengo un enfoque positivo de la vida. En lugar de quejarme por las cosas que no tengo en la vida, valoro las que si tengo. Aunque muchas veces tenemos la tendencia a poner atención en los aspectos negativos de lo que nos sucede, o lo que no tenemos, siempre existe la posibilidad de aprender de cada situación sea esta negativa o positiva. Siempre puedo preguntarme, ¿qué aspectos puedo desarrollar?, ¿qué puedo aprender de cada situación que se me presenta? Del mismo modo, si somos lo que pensamos, reafirmo mi autoestima y pienso en positivo. Empiezo siendo gentil y tolerante conmigo y esto me ayudará a ser más tolerante con los demás. Aumentar la tolerancia es el primer paso para practicar la empatía con el otro.

6. Equilibro los diferentes aspectos de mi vida. De acuerdo a lo que señala el autor Stephen R. Covey, “muchas veces ponemos toda nuestra energía en la familia o en el trabajo y estamos desatendiendo otras áreas de la vida”. Siempre que lo necesito, hago una pausa en mi camino para reflexionar en donde estoy poniendo mi atención y energía.  Evalúo los diferentes aspectos que conforman mi vida: cómo cultivo mi mente, qué espacio le doy al cuidado del cuerpo, a nutrir mis relaciones de pareja, qué tiempo invierto en cultivar la relación con mis familiares y amigos; qué espacio tengo para cultivar el espíritu, los momentos de ocio y entretenimiento; cuánto tiempo invierto en mi trabajo.

7. La felicidad es un estado interno que tiene que ver con como quiero vivir la vida, más que con los bienes materiales que tengo. Muchas veces le damos mucha importancia o pensamos que entre más bienes materiales posea, más abundante y feliz seré. Sin embargo la abundancia tiene que ver con la calidez con la que vivimos la vida. Procuro tener un estado de ánimo alegre.

8. Elijo el camino de en medio. En ocasiones podemos ser muy extremistas. O muy indulgentes para darle rienda a todos nuestros deseos o tener mucho auto control y no permitirnos satisfacer algún capricho.

Por Ana Paula Domínguez (anapaula@yoga.com.mx)