La Intimidad de Nuestro Medio Ambiente

La Intimidad de Nuestro Medio Ambiente

Pensamos que nuestro medio ambiente es un lugar físico en el que nos encontramos, y con el que no tenemos vínculos reales.  Lo vemos como un entorno en el que habitamos, sin darnos cuenta de la manera en que lo determinamos y a su vez este nos determina a nosotros.

Sin embargo, si reflexionas sobre ello, podrás darte cuenta que no es algo que está ahí simplemente, ya que tu medio ambiente entra a ti a través de todos tus sentidos; lo ves, lo escuchas, lo hueles y lo tocas constantemente.  Observa como determina la forma en que te mueves dentro de los espacios que habitas todos los días. Cada paso que das te refleja comodidad y fluidez, o la falta de ello. En tu entorno o medio ambiente está impreso el orden que tu le imprimes al mundo.

Para la cosmovisión yóguica, nosotros mismos somos el medio ambiente. Vivimos con el mundo, no en el mundo. Somos creadores del medio ambiente y el medio ambiente nos da forma a nosotros. Somos los guardianes del mismo, y a la vez éste nos cuida. Vivimos en intimidad con todo lo que nos rodea.   

El Yoga es la ciencia de la relación, de la interrelación. El espacio y los elementos de la naturaleza nos conforman. Estamos constituidos por los elementos mismos, es decir, agua, tierra, fuego, aire y espacio, en sentido real y simbólico.

De acuerdo a esta visión, se da gran importancia a la intención que ponemos en todo lo que hacemos, pues reconocemos que cada uno de nuestros actos es una creación completa.  Podríamos decir que cada uno de nuestros gestos cotidianos tiene el poder de ser un mudra, cuyo verdadero significado es ¨el sello que imprime ¨.

Cuando vemos a cada uno de nuestros actos con veneración, aún los mas cotidianos y aparentemente simples, nos damos cuenta de que expresan el matiz que imprimimos en ellos, el deseo y el reconocimiento de entrar en una relación de intercambio constante con la vida.  Doy y recibo en cada acto, siempre y cuando me reconozca a mi mismo como creador a través del poder de mi intención.

Como practicantes y maestros de yoga hemos adoptado el gesto de unir nuestras manos en posición de oración para iniciar o terminar nuestras clases y lo acompañamos diciendo Namaste.

El significado de Namaste es el de ofrecer, respetar, inspirar, aspirar y adular. Está asociado con venerar, reconocer los logros del otro. Nos lleva al aprecio del esfuerzo (tapas) que le ha tomado a la otra persona llegar a donde ha llegado, sabiendo que ha requerido ardor y desgaste (shrama), y justo eso es lo que nos sirve de inspiración.

Cuando vemos los esfuerzos de los demás, podemos utilizar esa fuerza para continuar con los esfuerzos que nosotros requerimos para lograr nuestra propia realización.      

La noción de aspiración conlleva etimológicamente el ofrecimiento de nuestro aliento, de nuestro prana, y desde luego la aplicación de un esfuerzo.  Veneramos la ambición en aquellos a quienes respetamos y tomamos de ellos la fuerza de la inspiración y la aspiración.

Por Rosemary Atri