Mamá ¡Pipí!

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Fuente: Suplemento Que Padres
Por: Ana Paula Domínguez
Periódico Reforma
Febrero 2012

 

El pediatra Ricardo Dacasa comenta que la edad promedio para que un niño deje el pañal y controle los esfínteres es entre los 2 y 3 años. Sin embargo en Occidente, los padres se angustian y presionan a sus hijos para que den el paso antes de que estén listos.
María Luz Lezama, experta en educación especial, agrega que el control de esfínteres debe suceder cuando el niño esté listo y quiera, y no cuando los padres lo decidan. A continuación algunas sugerencias para dejar que el proceso se dé en forma natural.


1 No se aceleren

Aunque la gente a su alrededor los presione, observen, confíen en su intuición y empiecen el proceso cuando sientan que su hijo está listo.


2 Observen las señales

Son indicadores de que su hijo está listo para dejar el pañal, por ejemplo: que pueda saltar con los dos pies juntos, esto indica que fisiológicamente ya puede controlar los esfínteres; que les avise cuando se ha hecho pipí o popo; que expresamente les pida que ya no quiere usar el pañal.


3 Prepárense

Una vez que su hijo esté listo para dejar el pañal, es importante que se preparen para llevar a cabo la transición de forma eficiente y rápida. La autora Lora Jensen, creadora del método para enseñar el control de esfínteres en 3 días, comenta que es necesario que cuando vayan a empezar el proceso separen tres días en su agenda para entregarse de lleno al proceso.


4 Tomen la responsabilidad

El proceso tendrá que ser llevado a cabo por una o dos personas, no más. Compren de 5 a 10 calzoncitos elegidos por su hijo, hay que adquirir el baño que él elija y en el cual se le explicará que empezará a usarlo. Durante esos 3 o 5 días, vístanlo solo con los calzoncitos y ropa que sea fácil de quitar (pants o vestido). Hagan un ritual en donde regalen los pañales que ya no van a usar.


5 Estar presente

Durante 3 días estén conscientes de que no saldrán a realizar actividades fuera de la casa ni harán su rutina cotidiana. Es importantísimo que se conviertan en guardianes de su hijo y estén presentes en todo momento. Una vez que vean en el rostro alguna señal o que inclusive ellos manifiesten el deseo de ir al baño, es fundamental que ustedes estén ahí para llevarlo, y esto puede pasar en cualquier momento. Si llega al baño está bien, si se hizo antes, de cualquier manera se sugiere llevarlo al baño para que reconozca el lugar a donde tiene que ir y permitir que termine ahí.


6 Aplauda su esfuerzo

El hacer una gran fiesta cada vez que su hijo logré ir al baño les hará sentir muy importantes. Permitan que sus familiares los feliciten cada vez que lo logren.


7 No castigar o reprimir

Es un hecho, su hijo va a tener accidentes y es importante ser amorosos, pacientes y dedicados durante el proceso. En el momento en el que su hijo vea que ustedes se enojan porque no pudo controlar los esfínteres, puede tomar este hecho para manipularlos u obtener su atención. Cuando su hijo no pueda controlar sus esfínteres, simplemente llévenlo al baño, permitan que termine, pónganle otro calzón y actúen como si nada hubiera pasado.


8 Tomen el tiempo


Una buena forma de predecir cuándo será la siguiente vez que su hijo irá al baño, es tomando los tiempos cada vez que va al baño. Ojo, no por esto se pueden distraer y esperar a que pase el tiempo que ustedes tomaron, sólo les dará una idea. Es fundamental que durante los primeros cinco días, no se despeguen de su hijo y aprendan a observar las señales.
El control de esfínteres es algo que sucederá antes o después pero que su hijo definitivamente logrará. Les recomiendo que tomen este proceso con mucha calma y que verdaderamente hagan el espacio necesario para apoyar a su hijo en esta nueva etapa de su vida.