Las necesidades de las mujeres en el parto
Las mujeres tenemos necesidades similares al resto de las mamíferas a la hora del parto.
Intimidad, apoyo emocional y sensación de seguridad:
Parir es abrirse a todo nivel, físico, emocional y mental; a nivel físico, el cérvix necesita dilatarse, o abrirse hasta 10 cms para luego dejar pasar a través de tu canal vaginal a tu bebe, a nivel emocional y mental implica dejar ir el embarazo, un estado de mucha plenitud y armonía, para cruzar el umbral de entrada a la crianza , con las posibles dudas de si estarás preparada para convertirte en mama, si fue el momento indicado, cómo está tu relación de pareja y qué cambios traerá el bebe en la misma, el dejar de ver solo por ti misma para cuidar a un ser que depende al 100% de ti, los cambios en tu vida laboral y en tu relación contigo misma como mujer, son tantas cosas las que influyen… que para poder entregarnos a este rompimiento o apertura necesitamos sentirnos seguras, a salvo de cualquier amenaza, y al mismo tiempo contenidas, cuidadas. Se han hecho muchos experimentos con mamíferos al respecto; si por ejemplo una cabra que está en trabajo de parto en el monte, repentinamente se ve asediada por un predador, automáticamente detendrá sus contracciones para poder huir, activándose el instinto de lucha o huida, es decir, las hormonas del estrés que se activan inhiben a las hormonas del parto. Recién cuando llegue a un lugar solitario donde esté a salvo, se instalará en el rincón más oscuro y silencioso que encuentre y ahí reanudará su trabajo de parto y dará a luz a su cría.
A las mujeres nos pasa lo mismo, si durante el trabajo de parto nos sentimos amenazadas, forzadas a adoptar posiciones que no nos acomodan, entra y sale gente de la habitación constantemente, hay ruidos, luces, nos sentimos observadas, juzgadas, a menudo la dilatación se detiene y el trabajo de parto no avanza, suele ser cuando nos dicen “es que tu no dilatas”, haciéndonos creer que nuestro cuerpo es una maquina deficiente, y comienzan los procedimientos externos para forzar a que el parto continúe, como la estimulación con oxitocina sintética a través del suero, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas innecesarias … es decir, se sustituye un proceso natural y sabio por un conjunto de técnicas que pretenden resolver los problemas a menudo creados por la tecnología misma. Y se somete entonces el proceso al ritmo acelerado que establece el hospital.
Un ambiente apropiado:
Se debe evitar todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto como hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpir su “viaje interior”. También interfieren los ruidos, las luces, el frío, la prohibición de comer, o la incomodidad de tener que mantener una postura determinada . Necesitamos crear un ambiente cálido y confortable que propicie el estado de “ensimismamiento”, este estado mental alterado que provocan las hormonas del parto justamente para que seamos capaces de atravesarlo saludablemente.
Libertad de movimiento y expresión:
Numerosos estudios han demostrado que la posición dorsal, es decir acostada, durante el trabajo de parto y parto no solo es antinatural, incómoda, mucho más dolorosa e ineficaz que cualquier posición vertical, sino que también es potencialmente riesgosa. Por detrás de nuestra espalda pasan la vena cava y aorta, que son las encargadas de llevar sangre oxigenada al bebe. Al acostarte durante el trabajo de parto, el mismo peso del bebe comprime estas venas, provocando que no le llegue suficiente oxígeno al bebe y dando lugar al famoso “sufrimiento fetal”, el cual muchas veces sería evitado simplemente evitando acostarse.
Por otra parte, nuestro instinto raramente elegirá acostarse boca arriba inmóvil durante el trabajo de parto. Las contracciones justamente nos hacen movernos, sobarnos, mecernos, hincarnos, e ir buscando momento a momento las posiciones que más nos acomoden, que por otra parte son las que facilitan la rotación y el descenso del bebe. El instinto nos indica en todo momento cual es la postura ideal y casualmente la más cómoda es también la más fisiológica. Asimismo, en posición vertical el dolor es mucho más tolerable y el trabajo de parto suele ser más corto pues las contracciones son más eficaces y la gravedad es de muchísima ayuda.
Hay infinidad de posiciones que podemos adoptar: en cuclillas, sentadas, en cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié… De igual manera, cuando nos sentimos en confianza solemos hacer ruidos espontáneamente; es frecuente gemir, llorar, suspirar, reírse, etc, la manera que cada mujer necesite para expresarse durante el trabajo de parto facilita muchísimo la evolución del mismo, ya que libera tensión.
Entrega y confianza:
Es importante saber que el parto es un proceso instintivo, que es regido por nuestro cerebro primitivo, el que compartimos con el resto de los mamíferos, y en el que la participación de nuestra mente racional tiene un efecto contraproducente. Es decir, el parto no se puede controlar, lo más que se puede hacer es rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, confiando en nuestro instinto.
Atención profesional respetuosa:
El verdadero papel del profesional que atiende el parto es estar disponible pero en un discreto segundo plano, sin interferir ni intervenir innecesariamente, respetando sus tiempos y modos, y solamente debe aplicar un procedimiento obstétrico si hace falta. La protagonista del parto es la mujer.
La evidencia científica ha demostrado que el parto natural y respetado no sólo es más digno para la mujer, sino también el más seguro. De hecho la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.
Date permiso de vivir tu parto como el evento transcendente, maravilloso, seguro y saludable que en realidad es. Infórmate y toma decisiones basadas en tus necesidades; recuerda que es tu cuerpo, tu bebe, y tu parto; tenemos derecho! Enseñémosle la paz a nuestros hijos desde el momento del nacimiento; un mundo en paz comienza con un nacimiento pacífico.
Si tienes preguntas puedes escribirnos a info@partohumanizado.org
Intimidad, apoyo emocional y sensación de seguridad:
Parir es abrirse a todo nivel, físico, emocional y mental; a nivel físico, el cérvix necesita dilatarse, o abrirse hasta 10 cms para luego dejar pasar a través de tu canal vaginal a tu bebe, a nivel emocional y mental implica dejar ir el embarazo, un estado de mucha plenitud y armonía, para cruzar el umbral de entrada a la crianza , con las posibles dudas de si estarás preparada para convertirte en mama, si fue el momento indicado, cómo está tu relación de pareja y qué cambios traerá el bebe en la misma, el dejar de ver solo por ti misma para cuidar a un ser que depende al 100% de ti, los cambios en tu vida laboral y en tu relación contigo misma como mujer, son tantas cosas las que influyen… que para poder entregarnos a este rompimiento o apertura necesitamos sentirnos seguras, a salvo de cualquier amenaza, y al mismo tiempo contenidas, cuidadas. Se han hecho muchos experimentos con mamíferos al respecto; si por ejemplo una cabra que está en trabajo de parto en el monte, repentinamente se ve asediada por un predador, automáticamente detendrá sus contracciones para poder huir, activándose el instinto de lucha o huida, es decir, las hormonas del estrés que se activan inhiben a las hormonas del parto. Recién cuando llegue a un lugar solitario donde esté a salvo, se instalará en el rincón más oscuro y silencioso que encuentre y ahí reanudará su trabajo de parto y dará a luz a su cría.
A las mujeres nos pasa lo mismo, si durante el trabajo de parto nos sentimos amenazadas, forzadas a adoptar posiciones que no nos acomodan, entra y sale gente de la habitación constantemente, hay ruidos, luces, nos sentimos observadas, juzgadas, a menudo la dilatación se detiene y el trabajo de parto no avanza, suele ser cuando nos dicen “es que tu no dilatas”, haciéndonos creer que nuestro cuerpo es una maquina deficiente, y comienzan los procedimientos externos para forzar a que el parto continúe, como la estimulación con oxitocina sintética a través del suero, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas innecesarias … es decir, se sustituye un proceso natural y sabio por un conjunto de técnicas que pretenden resolver los problemas a menudo creados por la tecnología misma. Y se somete entonces el proceso al ritmo acelerado que establece el hospital.
Un ambiente apropiado:
Se debe evitar todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto como hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpir su “viaje interior”. También interfieren los ruidos, las luces, el frío, la prohibición de comer, o la incomodidad de tener que mantener una postura determinada . Necesitamos crear un ambiente cálido y confortable que propicie el estado de “ensimismamiento”, este estado mental alterado que provocan las hormonas del parto justamente para que seamos capaces de atravesarlo saludablemente.
Libertad de movimiento y expresión:
Numerosos estudios han demostrado que la posición dorsal, es decir acostada, durante el trabajo de parto y parto no solo es antinatural, incómoda, mucho más dolorosa e ineficaz que cualquier posición vertical, sino que también es potencialmente riesgosa. Por detrás de nuestra espalda pasan la vena cava y aorta, que son las encargadas de llevar sangre oxigenada al bebe. Al acostarte durante el trabajo de parto, el mismo peso del bebe comprime estas venas, provocando que no le llegue suficiente oxígeno al bebe y dando lugar al famoso “sufrimiento fetal”, el cual muchas veces sería evitado simplemente evitando acostarse.
Por otra parte, nuestro instinto raramente elegirá acostarse boca arriba inmóvil durante el trabajo de parto. Las contracciones justamente nos hacen movernos, sobarnos, mecernos, hincarnos, e ir buscando momento a momento las posiciones que más nos acomoden, que por otra parte son las que facilitan la rotación y el descenso del bebe. El instinto nos indica en todo momento cual es la postura ideal y casualmente la más cómoda es también la más fisiológica. Asimismo, en posición vertical el dolor es mucho más tolerable y el trabajo de parto suele ser más corto pues las contracciones son más eficaces y la gravedad es de muchísima ayuda.
Hay infinidad de posiciones que podemos adoptar: en cuclillas, sentadas, en cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié… De igual manera, cuando nos sentimos en confianza solemos hacer ruidos espontáneamente; es frecuente gemir, llorar, suspirar, reírse, etc, la manera que cada mujer necesite para expresarse durante el trabajo de parto facilita muchísimo la evolución del mismo, ya que libera tensión.
Entrega y confianza:
Es importante saber que el parto es un proceso instintivo, que es regido por nuestro cerebro primitivo, el que compartimos con el resto de los mamíferos, y en el que la participación de nuestra mente racional tiene un efecto contraproducente. Es decir, el parto no se puede controlar, lo más que se puede hacer es rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, confiando en nuestro instinto.
Atención profesional respetuosa:
El verdadero papel del profesional que atiende el parto es estar disponible pero en un discreto segundo plano, sin interferir ni intervenir innecesariamente, respetando sus tiempos y modos, y solamente debe aplicar un procedimiento obstétrico si hace falta. La protagonista del parto es la mujer.
La evidencia científica ha demostrado que el parto natural y respetado no sólo es más digno para la mujer, sino también el más seguro. De hecho la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible.
Date permiso de vivir tu parto como el evento transcendente, maravilloso, seguro y saludable que en realidad es. Infórmate y toma decisiones basadas en tus necesidades; recuerda que es tu cuerpo, tu bebe, y tu parto; tenemos derecho! Enseñémosle la paz a nuestros hijos desde el momento del nacimiento; un mundo en paz comienza con un nacimiento pacífico.
Si tienes preguntas puedes escribirnos a info@partohumanizado.org
Glenda Furszyfer
Educadora perinatal – Doula
www.partohumanizado.org
Lafontaine 78, Polanco
Mexico DF
Tel. 5281-7550



