SER MAESTRO DE YOGA

Maestros de yoga

SER MAESTRO DE YOGA

¿Te has puesto a pensar cómo es que tus maestros de yoga llegaron a serlo?¿Qué hace que alguien quiera enseñar yoga?¿El yoga es una profesión como cualquier otra?¿Ha habido siempre maestros de yoga como los hay ahora?

La práctica del yoga lleva varios milenios de existencia y originalmente el conocimiento se transmitía de la manera tradicional: de uno a uno, del maestro-gurú al discípulo, y del discípulo a otro discípulo, dentro de una cadena donde el linaje se mantenía con claridad. El discípulo sabía de dónde venía su maestro y  quien era el maestro del maestro del maestro.

Hoy en día muchos practicantes de yoga desconocen el nombre de su maestro, un día  conocen a uno, otro día a otro y mucho menos conocen quién es el maestro de su maestro. Los nombres se diluyen se borran y BKS Iyengar se convierte en “iyengar” “yengar” “ayengar”, y no se sabe si se trata del nombre de una marca o de una persona que vive o ha muerto. Saber el linaje del maestro, con quién o dónde estudió y qué enseña, es algo que puede pasar casi desapercibido en el mundo moderno del yoga, pues asistir a una sesión de yoga se ha convertido, hasta cierto punto en recibir más un servicio que una enseñanza. Si el servicio que se recibe es bueno el alumno va a regresar a clase sin que necesariamente quiera saber el nombre del instructor, dónde y qué ha estudiado o quiénes han sido sus maestros; si la clase no fue de su agrado el alumno no volverá y no sabrá tampoco nada del instructor. Instructor y alumno crean una relación casi de anonimato en un intercambio de servicio-remuneración que crea muchas veces un velo que no permite que llegue la verdadera enseñanza, la cual requiere de confianza mutua entre maestro y alumno, para hacer preguntas y encontrar respuestas.

Sin embargo, aún en las condiciones actuales, el yoga puede ir mas allá que ofrecer solo un servicio a través de un maestro anónimo y convertirse en una disciplina de ENSEÑANZA, es decir, en un conocimiento amplio que además de surtir efecto en el momento en que se practican algunos estiramientos y relajaciones deja conocimientos sólidos que se aplican en las diferentes áreas de la vida del individuo y cuyos resultados permanecen a mediano y corto plazo a favor de una vida más plena a nivel físico, emocional, mental y en la interacción social. Un servicio es algo pasajero, una enseñanza es algo que crea raíces.

Hay personas que se sienten satisfechas con solo recibir de vez en cuando un buen servicio con una clase de yoga, hay otras en cambio, que quieren saber más y entender más, tienen preguntas y no solo necesidades. Hay instructores que solo quieren compartir alguna habilidad física y ser parte de una maravillosa cadena de bienestar, mientras que hay  otros que además de generar bienestar quieren dejar algo más profundo o sutil y ayudar a la comprensión de lo asombroso de la vida humana.

Quienes desean compartir una enseñanza más completa, e incidir en que los practicantes tengan herramientas para transformar sus vidas y no solo sus cuerpos, requieren de una preparación más amplia y meticulosa. Ser un maestro de yoga tomará entonces más tiempo, tendrá que surgir primero el amor por la práctica del yoga, después investigar sobre linajes, tradiciones, maestros y contenidos, hasta llegar a encontrar el método o sistema que resuene con lo que se busca, después habrá que soltar la prisa, y adquirir disciplina y paciencia, mucha paciencia y también humildad pues quien desea ser maestro, tendrá que estar dispuesto a ser siempre un alumno.

Los primeros maestros indios que dejaron su enseñanza en occidente como Swami Sivananda, BKS, Iyengar, Pattabhi Jois, Desikachar e Indra Devi, por mencionar a unos cuantos, quizá no tenían la menor idea de que su conocimiento iba a formar parte de un extenso legado, bajo el cual se estarían formando miles y miles de maestros de yoga en el mundo entero y donde los nombres de estos maestros raíz, se van diluyendo día a día, dentro de olas de nuestros instructores.

Para quienes somos maestros de Yoga y para quienes quieren convertirse en maestros de esta  seductora disciplina lo más importante es honrar a los linajes, profundizar en los métodos y después llegar a explorar y a aportar, y todo esto requiere de tiempo. Porque enseñar o practicar yoga no es aprender posturas ni a movernos de una u otra forma, se trata de comprender y honrar lo precioso de la vida humana, conocer y entender la sabiduría que hay en el cuerpo y estar dispuestos a ser seres humanos completos y presentes, íntegros y felices.

Como ejercicio curioso: ¿Sabes el nombre de tus maestros y de qué linaje vienen?, si eres maestro, ¿Sabes quiénes son o fueron los maestros de tus maestros?.

La tradicional pregunta ¿Quién es tu maestro y qué enseña? Sigue vigente.

Por Jñana Dakini