
La Doula
artículo fue publicado por primera vez en la revista Bbmundo
En la antigüedad las mujeres parían rodeadas de mujeres experimentadas, que las apoyaban y ayudaban a crear el entorno ideal para el nacimiento de ese nuevo ser. Hoy en un claro regreso a estas raíces renace esta tendencia con mujeres capacitadas profesionalmente para acompañarte en el parto llamadas “Doulas” (se pronuncia “dula”), que te acompañan, apoyan y guían para que vivas tu parto como una experiencia única y maravillosa.
Las Doulas son cada vez mas solicitadas por las parejas que van a dar a luz, e incluso en algunos países son contratadas por ciertos hospitales para formar parte de su staff.
Una Doula es una mujer con entrenamiento profesional, que generalmente también es madre, cuya labor es facilitar la experiencia del parto para los padres, el bebé y los profesionales del equipo de salud. Al comprender y confiar en el proceso natural del parto, respeta sus aspectos trascendentes y sagrados, así como los físicos y emocionales. Apoya y alienta el parto centrado en los deseos y necesidades de cada mujer en particular.
El origen de la profesión
La palabra Doula proviene del griego y significa “mujer que sirve”. También se la conoce como “asistente o acompañante de parto (labor assistant)”.
La presencia de la Doula dentro del equipo de atención al parto es relativamente nuevo, sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres siempre han estado acompañadas por otras mujeres como madres, hermanas, abuelas y amigas que a la vez son madres, al momento de dar a luz. Hasta los años 20 los partos ocurrían en las casas y eran atendidos por parteras. Al comenzar a atenderse en los hospitales, los médicos hombres tomaron el control, y se excluyo del campo del nacimiento tanto a las parteras como a las mujeres que brindaban acompañamiento. . A partir de ese momento, las mujeres tuvieron que enfrentar su trabajo de parto solas, y el único recurso que se les ofrecía para calmar su miedo y su soledad eran diversos tipos de fármacos.
En los años 60 y 70 apareció en Estados Unidos y Europa un movimiento que apoyaba el parto natural, el cual reconoció la necesidad imperiosa que tienen las parturientas de estar acompañadas, y logro que ingresaran los maridos dentro de la sala de partos por primera vez.
Al comienzo se le adjudicaba al marido el rol de “coach” de su mujer durante el trabajo de parto, pero con el correr del tiempo se reconoció que esta era una responsabilidad equivocada para el hombre, ya que al igual que su mujer el estaba viviendo una experiencia desconocida, intensa e impactante, por lo que también él necesitaba alguien que lo guiara, contuviera y apoyara para que a su vez, el pudiera ayudar a su mujer de manera efectiva. Fue entonces que se comenzó a desarrollar la profesión de Doula, la cual representa el regreso a la tradición del apoyo de mujer a mujer durante el parto y postparto.
En los últimos años se han realizado numerosos estudios científicos que arrojan datos asombrosos acerca de los beneficios que brinda el acompañamiento de una doula en el parto tanto para la mujer como para su pareja y su bebe.
Según Klaus MH, Kennell JH y Klaus PH en su estudio “Mothering the mother:
how a doula can help you have a shorter, easier, and healthier birth”, la presencia de Doulas en los partos contribuyó a (1)
- 50% reducción en cesáreas
- 25% parto más corto
- 60% menos peticiones de epidural
- 40% menos uso de oxitocina sintética
- 30% menos uso de analgésicos
- 40% menos uso de fórceps
- Mejora en el vínculo padres-bebé
- Menos problemas con la lactancia
- Menor incidencia de depresión posparto
Apoyo emocional:
Las doulas, a diferencia de las enfermeras, que rotan por turnos, y de los médicos, que están por periodos breves con la mujer, brindan apoyo continuo no solo durante el parto, sino también en el preparto y en el postparto.
Cuando una mujer en trabajo de parto se siente sola, se activa el circulo vicioso Miedo – Tensión – Dolor, que hace mas largo y difícil el proceso.
Dar a luz es una experiencia intensa y desconocida para la mayoría de las mujeres, y el solo hecho de saberse y sentirse acompañada en ese momento cambia radicalmente la vivencia; la mujer se siente alentada, fortalecida, ya que la Doula reafirma con sus palabras y su confianza que dentro suyo se encuentra la sabiduría innata para dar a luz de manera segura y saludable.
Según Enkin M, Keirse MJ, Neilson J, et al. en su libro “A guide to effective care in pregnancy and childbirth” (13), los sentimientos de soledad de una mujer en trabajo de parto pueden agravarse por la presencia intermitente y desaparición repentina de gente desconocida, incluyendo a obstetras, parteras, enfermeras y médicos residentes”.
El estar sola en un lugar desconocido, recibiendo atención intermitente puede hacer sentir a la mujer y su pareja solitarios y temerosos. Al sentir miedo secretamos catecolaminas, las cuales pueden prolongar la primera etapa del trabajo de parto y también reducir el flujo de sangre hacia el útero, placenta y feto. Ante la presencia de las catecolaminas el feto suele presentar desaceleraciones cardiacas (2), conocidas como sufrimiento fetal. Asimismo, Lederman RP, Lederman E, Work BA Jr, McCann DS., en sus estudios “Anxiety and epinephrine in multiparous women in
labor: relationship to duration of labor and fetal heart
rate pattern” y “The relationship of maternal anxiety, plasma catecholamines,
and plasma cortisol to progress in labor”, han demostrado que el stress inhibe la progresión normal del trabajo de parto (3,4). Por lo tanto, el recibir contención, un acompañamiento amoroso y la protección de una doula evita la secreción de estas aminas acorta y facilita el desarrollo normal del trabajo de parto, sostienen Landry SH, McGrath SK, Kennell JH, et al en su estudio “The effects of doula support during labor on mother-infant interaction at 2 months”(5).
Penny Simkin, en su libro Just another day in a woman’s life? afirma que los recuerdos que una mujer tiene acerca de su parto, ya sean positivos o negativos, no están determinados por el modo en que nace su bebe concretamente sino por la circunstancias que rodean al evento (6,7). De esta manera, por ejemplo, una mujer que ha tenido un parto rápido, saludable, sin complicaciones, puede sin embargo considerar su experiencia como negativa si estuvo sola por largos periodos, sin un apoyo continuo y amoroso, sin comprender que le estaba sucediendo y especialmente si no fue tratada con respeto. Y un parto largo, difícil, incluso uno que acaba en una cesárea inesperada después de 18 o 24 horas de trabajo de parto, puede ser una experiencia altamente positiva si la mujer estuvo acompañada continua y amorosamente, se sintió informada de lo que sucedía momento a momento, y fue honrada y respetada.
Seria bueno que los médicos y enfermeras que atienden partos se sensibilizaran para reconocer la profunda marca tanto positiva como negativa que dejarán sus palabras y acciones en los recuerdos de las mujeres para el resto de sus vidas.
Apoyo físico :
Según las necesidades de cada mujer, la Doula puede sugerir medidas de confort como el uso de agua caliente o la pelota de parto, asimismo puede dar masajes y guiar a la mujer con diferentes técnicas de relajación y respiración.
También puede recomendar diferentes posiciones o movimientos que facilitan el descenso del bebe y potencian la eficacia de las contracciones, lo que reduce significativamente la necesidad de pedir medicación para el dolor.
Entre los procedimientos mas utilizados para este fin está el bloqueo epidural. El índice del mismo ha alcanzado en la actualidad una magnitud desmedida; mientras que el bloqueo epidural puede ser una herramienta valiosa en ciertos casos, sigue siendo un procedimiento médico con sus posibles riesgos asociados. Tanto Thorp JA en su estudio “Weighing the benefits of epidural analgesia during labor”.( Contemp Ob/Gyn 1997;42:95–106.) como Lieberman E. en su estudio No free lunch on labor day. The risks and benefits of epidural analgesia during labor.( J Nurse
Midwifery 1999;44:394–8.), Penny Simkin en The doula and the epidural (Childbirth Instructor 1996;6:34–5.) y Quirk JG. No free ride: epidural anesthesia increases the
risk for C-section (Female Patient 2000), coinciden en que la presencia de una Doula contribuye significativamente a reducir la incidencia y/o la demora en pedir este procedimiento (9, 10,11,12). Muchas mujeres que planean dar a luz con bloqueo epidural eligen contratar a una Doula, ya que el acompañamiento de una Doula está relacionado con lo que la futura madre necesite o quiera para su parto, y no con un tipo de parto determinado o una ideología.
Entre sus labores, la Doula funciona a la vez como “escenográfa” del acontecimiento: reduce la intensidad de la luz, pone música suave y crea una atmósfera relajante en la que la mujer pueda sentirse a gusto y en intimidad para darse permiso de la apertura -a todo nivel- que implica parir.
El acompañamiento puede comenzar cuando la mujer lo necesite: a veces al inicio del trabajo de parto mientras la mujer está en su casa, o bien llegando al mismo tiempo que la pareja al hospital.
El apoyo es personalizado y diferente según la personalidad y necesidades de cada mujer. A veces en silencio y a distancia, respetando la intimidad, otras veces codo a codo, sosteniendo y acompañando durante una contracción, o tal vez acercándole lo que necesita (agua o comida, un objeto de valor afectivo, abrigándola o abanicándola), o simplemente estando ahí presente. Sencillamente, intenta proveerle el máximo bienestar posible, sin perturbarla en su trabajo, entendiendo el parto como un momento muy íntimo.
En ningún momento la Doula reprime o corrige cualquier expresión espontánea de la mujer durante el trabajo de parto, por lo contrario, alienta la libre expresión (llanto, suspiros, risas, baile, sonidos), ya que este es un componente esencial que facilita el proceso, al conectarnos con la parte “primitiva” de nuestro cerebro, que es la encargada de regir el trabajo de parto.
También está atenta al acompañante de la parturienta, evaluando qué pudiera hacerle falta para que pueda acompañarla mejor. La Doula no reemplaza en ningún caso a la pareja de la mujer como su apoyo principal, a menos que este no se encuentre presente o decida no participar.
A esta profesional no le compete realizar ninguna maniobra propia del quehacer del equipo asistencial (partera u obstetra) como ser tactar a la parturienta, colocarle un suero, suministrar ningún medicamento u hormona sintética, etc. La mujer que funciona como Doula no se involucra en cuestiones obstétricas.
Después del parto la Doula fomenta el apego de mamá y bebé, y también facilita el inicio de la lactancia materna al brindar información, guía y reafirmar la capacidad innata que tiene la mujer de amamantar.
Apoyo informativo:
Las mujeres que recibieron su entrenamiento como Doulas conocen y entienden la fisiología del parto, por lo que pueden ofrecer información a la pareja acerca de lo que sucede momento a momento, bajando la ansiedad y promoviendo la confianza en el desarrollo fisiológico del nacimiento. Saben que cada mujer tiene su tiempo propio para parir y que la paciencia es un elemento indispensable en cualquier parto.
Si se presentase alguna dificultad durante el parto, pueden ofrecer alternativas e información acerca de los pros y contras de los procedimientos a realizar. Apoyan las elecciones tomadas con responsabilidad y basadas en la ultima evidencia científica.
Incluso durante una cesárea su presencia es de suma ayuda, ya que el acompañamiento de una Doula no se limita a una forma determinada de parto sino a acompañar a la futura madre en el parto que quiera o necesite, para que esta experiencia sea recordada y vivida de la mejor manera, tanto para ella como para su bebé y su pareja.
La Doula debe recordar en todo momento, que el parto es de “esa” mujer, y respetar sus decisiones y las de su pareja en cualquier caso, trabajando para que ella viva la mejor experiencia que le sea posible, sin imponer a la embarazada su propia ideología acerca de cómo debe ser su parto.
Su labor puede ser sutil o intensa, según las necesidades de cada mujer. Con la premisa fundamental de no perturbar, de no imponer, de mantener una atención cuidadosa pero no invasiva, de abrirse para poder comprender las necesidades de cada mujer y empatizar con ella.
¿Qué servicios incluye el trabajo de la Doula?
Incluye una entrevista prenatal con la pareja donde se comparten los deseos particulares que tienen para su parto, el acompañamiento desde el inicio del trabajo de parto hasta la culminación del mismo y una visita postnatal en la cual brinda asesoramiento con la lactancia y se hace una retroalimentación de la experiencia vivida por la pareja.
Entre los efectos mas relevantes que brinda la presencia continua de una Doula durante el trabajo de parto destaca la reducción en el índice de cesáreas. McGrath SK y Kennell JH. realizaron un estudio aleatorio (Induction of labor and doula Support) en 42 mujeres primíparas cuyo parto requirió ser inducido; el índice de cesáreas para las mujeres que no tuvieron apoyo de una Doula fue de 64%, mientras que aquellas que si fueron acompañadas por una Doula tuvieron 20% de cesáreas. Los autores concluyeron que el apoyo continuo de una Doula es un método efectivo para reducir la tasa de cesáreas en mujeres con partos inducidos y que el apoyo para mujeres con otras condiciones de alto riesgo también debería ser contemplado (8).
Además, las mujeres que son acompañadas por Doulas aumentan los sentimientos de logro y autovaloración, lo cual evidentemente contribuye a un mejor vínculo entre mamá, bebé y papa y facilita todas las fases de la maternidad.
El acto de dar a luz es mucho mas que un mero proceso fisiológico, es un acto transformador, un antes y un después en la vida de cualquier mujer, un acontecimiento que te marcara profundamente para siempre.
Vale la pena preguntarte de que manera deseas traer a tu bebe al mundo, ser protagonista activa de tu parto y tomar las decisiones que te permitan hacer de esa experiencia algo maravilloso, digno de ser recordado.
Afortunadamente hoy en día nos acercamos a un equilibrio en el uso de la tecnología y la medicina con el trato humano y amoroso a la mujer durante su parto, devolviéndole así el respeto, apoyo y protagonismo que siempre se mereció.
Glenda Furszyfer
Educadora Perinatal – Doula
info@partohumanizado.org
Bibliografía:
1. Klaus MH, Kennell JH, Klaus PH. Mothering the mother:
how a doula can help you have a shorter, easier, and
healthier birth. Reading(MA): Addison–Wesley; 1993.
2.Simkin P, Ancheta R, Rosser J. The labor progress handbook : early interventions to prevent and treat dystocia. Oxford: Blackwell Science; 2000.
3. Lederman RP, Lederman E, Work BA Jr, McCann DS.
Anxiety and epinephrine in multiparous women in
labor: relationship to duration of labor and fetal heart
rate pattern. Am J Obstet Gynecol 1985;153:870–7.
4. Lederman RP, Lederman E, Work BA Jr, McCann DS.
The relationship of maternal anxiety, plasma catecholamines,
and plasma cortisol to progress in labor. Am J
Obstet Gynecol 1978;132:495–500.
5. Landry SH, McGrath SK, Kennell JH, et al. The effects
of doula support during labor on mother-infant interaction
at 2 months [abstract]. Pediatr Res 1998;43:13A.
6. Simkin P. Just another day in a woman’s life? Part II:
Nature and consistency of women’s long-term memories
of their first birth experiences. Birth 1992;19:64–81.
7. Simkin P. Just another day in a woman’s life? Women’s
long-term perceptions of their first birth experience.
Part I. Birth 1991;18:203–10
8. McGrath SK, Kennell JH. Induction of labor and doula
support [abstract]. Pediatr Res 1998;43:14A.
9. Thorp JA. Weighing the benefits of epidural analgesia
during labor. Contemp Ob/Gyn 1997;42:95–106.
10. Lieberman E. No free lunch on labor day. The risks and
benefits of epidural analgesia during labor. J Nurse
Midwifery 1999;44:394–8.
11. Simkin P. The doula and the epidural. Childbirth Instructor
1996;6:34–5.
12. Quirk JG. No free ride: epidural anesthesia increases the
risk for C-section. Female Patient 2000;25:26–41.
13. Enkin M, Keirse MJ, Neilson J, et al. A guide to effective
care in pregnancy and childbirth. 3rd ed. Oxford:
Oxford University Press; 2000.