Antes de dar mi clase sobre el andador Guadalupano de San Cristóbal de las Casas, me detuve en la florería de siempre para llevar algo para el altar. Hoy había un letrero…un letrero que me enterneció:
“ESTE NEGOCIO ES DE DIOS, NOSOTROS SOLO SOMOS ADMINISTRADORES”.
Llevo 10 años comprando en la misma florería y los dueños son fervientes cristianos, indígenas de Zinacantán entregados a su negocio y a su fé. Pero este arrebato de amor que los inspiró a colocar esta frase quedó resonando durante mi clase, durante mi meditación… me conmovió.
¿Acaso, no todo lo que hago pertenece a Dios? ¿Acaso, no todas mis acciones con relación al yoga, son esa búsqueda de una UNIÓN final con la Fuente, el Creador?
Descubrí que con los años, ser instructora de yoga, en la superficie parece un trabajo como cualquier otro. Pero de pronto esta frase religiosa me recordó que el Yoga es también una religión para mi espíritu. Esta búsqueda de volver a ligarme con el Todo, está confianza que solo soy una administradora de este cuerpo, de esta profesión, pero que hay una fuerza infinitamente poderosa que desde siempre lo gobierna todo y que añora ser recordada como la única fuerza a la que pertenecemos todos.
Ya SOY de Dios, ya SOY de Dios aquí y ahora María, aquí y ahora.
OM NAMAH SHIVAYA



