Amor, yoga y relaciones

Amor, yoga y relaciones

La sanación de todas nuestras relaciones es la Iluminación

Kalki Bhagavan

Siempre he creído que cualquier pretexto que nos traiga a la consciencia, al presente, al Amor, es completamente válido, incluso la mercadotecnia del mes de febrero y su maravilloso San Valentín, si eso es capaz de traernos al corazón bienvenido.

El Yoga en el sentido védico y ascético es un camino personal y completamente solitario y es por eso que los sadhus se retiran del mundo social hacia las montañas y los bosques para realizar sus prácticas que los acercan a Dios. Al conocer las historias de cómo la mayoría de los gurus orientales han encontrado la iluminación la pregunta obligada que se hace todo practicante de yoga es “entonces para iluminarme he de dejar a mi familia, a mi pareja, ser célibe y dejar incluso mi cuenta del banco?”. La respuesta es muy sencilla, clara y contundente , SI. Sin embargo si escuchas bien detrás de esta afirmación poderosa se escucha susurro de “no necesariamente”.

Yoga es la práctica que nos permite reencontrar en nuestro interior todo aquello que hemos buscado afuera y por ende dejar de perseguirlo como el perro que quiere morderse la cola, pues siendo bien honestos, sabemos que ahí no lo encontraremos. En realidad no es que tengamos que dejarlo todo, sin embargo si requerimos dejar la “necesidad” de todo. No son las relaciones, la convivencia incluso las posesiones el problema, sino el apego y necesidad de ellos para crear la ilusión de la seguridad y la supuesta paz que viene de ella.

Por supuesto que hoy podrías decidir retirarte a la montaña a solo meditar dejando atrás todo lo que has creado en tu mundo social, si tuvieses el valor claro pues no es cosa fácil, sin embargo es muy probable que al poco tiempo tu único pensamiento fuese el de tener todo aquello que supuestamente has abandonado y digo supuestamente pues aun estando en la montaña mas alejada seguirías atado a aquello que creías habías dejado.

No son las personas o las circunstancias lo que tenemos que dejar, sino nuestro apego y nuestra necesidad de ellas, pues es solo entonces que puede nacer el verdadero amor, pues el amor no tiene nada que ver con el control, la frustración, la necesidad o el miedo, por el contrario el verdadero amor solo puede nacer y crecer en la confianza absoluta, en la libertad, en el gozo, en al sabiduría, pues el amor es un estado de consciencia y todas estas características su fragancia.

Sin duda no es mas yoghi estar con alguien durante años como tampoco lo es dejar a las personas, ser un soltero empedernido o un casado eterno, ninguna de las dos es una definición de la consciencia o del amor. Lo verdaderamente espiritual y digno de tu ser es tener relaciones sanas y amorosas, comenzando contigo mismo, relaciones de respeto y amor incondicional, si eres capaz de crear ese gran espacio interno y además compartirlo con alguien mas se manifiesta una verdadera bendición.

Las relaciones no son una vía para evadirte a ti mismo, aunque muchas veces lo has hecho, las relaciones son un excelente terreno para observarte y experimentarte a través de otro hermoso ser.

Yoga como experiencia espiritual sin duda necesita de la realización del amor, el amor es un peldaño, una consciencia que se alcanza conforme el ser se va liberando y entrando en ese estado de vacuidad y totalidad, donde el samadhi se encuentra.

En nuestros días aquellos que hemos escogido la practica de la realización interna dentro de una sociedad, nuestra práctica requiere por estas circunstancias la realización misma del amor, pues hemos escogido encontrarnos a nosotros mismos mediante la compañía de los otros buscadores, a diferencia de aquel que decidió irse a las montañas, ninguno es menos o mas, solo son senderos de realización espiritual, con sus propios procesos pero todos en esa misma búsqueda. Si eres ese yoghi social parte de tu sadhana es amarte a ti, a amar a tus vecinos, amar a t s mascotas, amarte a través de todas tus relaciones, dentro de ellas las de pareja.

Así que ha aprovechar el mes del amor para recordarnos que tan cerca o lejos nos encontramos de esta consciencia y transmutar todo lo que sea distinto a ella para permitir que fluya de forma gozosa eso que nuestro corazón sabe que es y esta simplemente aquí.