Por: Wojtek Plucinski

Según las palabras de su santidad el Dalai Lama, Yungdrung Bon, o bon budismo, es una de las cinco principales tradiciones espirituales del Tíbet y la más antigua de todas. De todas las escuelas budistas, Bön es la única tradición que se desarrolló en lo que hoy es Tíbet.

Históricamente apareció primero Tazig (a veces identificado como Bactria que hoy es la región de Afganistán, Tajikistan y Uzbekistan) y posteriormente en Zhang Zhung, que estaba en la parte noroccidental del Tíbet de hoy y se extendía hacia Asia Central. El imperio tibetano que surgió en el siglo VII anexó a Zhang Zhung y con eso asimiló a Yungdrung Bön.

Bon budismo posee su propia iconografía, todo el panteon de deidades tántricas así como budas distintos del budismo indio.  Todas sus enseñanzas están en tibetano o en el idioma zhangzhungpa que es evidentemente anterior al tibetano. Otra característica del Budismo Bön es el reconocido colorido, los rituales y el uso de elementos naturales integrados en su práctica y visión de la realidad.

Ha sido comprobado tanto por los historiadores occidentales como eruditos del Oriente y presentado en varias universidades budistas del mundo que en el Bon existen textos dzogchen – enseñanzas más sofisticadas sobre la mente, anteriores al siglo VII ac, es decir anteriores al budismo indio y la tradición misma es anterior a la época del Buda Shakyamuni.

Bon es la tradición que ha desarrollado enseñanzas prácticas y filosofía muy sofisticados y que contiene 3 grandes corrientes de ciclos independientes, unos de otros, que son caminos completos hacia la iluminación.

Estos 3 son conocidos como siglos externó interno y secreto (sutra tantra y dzogchen).

El practicante puede escoger uno o más ciclos como camino, dependiendo de su capacidad de entender y desarrollar la práctica. Este budismo desarrolla también propios caminos de la relación con la naturaleza y con los elementos naturales, así empoderando a sus practicantes en la cuarta dimensión – de la energía del mundo de los fenómenos físicos.

Durante la ocupación China y la persecución de las tradiciones espirituales del Tibet, con el objeto de aniquilar a la cultura tibetana, han sido destruidos más de un 90% de monasterios Bon, los textos han sido destruidos y los maestros perseguidos y muchos asesinados o muertos en la travesía del exilio.

Ese mismo destino corrieron también las demás tradiciones del budsimo tibetano. Sin embargo, en la India Yungdrung Bön ha encontrado lugar para renacer  y así esas filosofía, visión, cultura y práctica espiritual milenarias han vuelto a tomar forma e, inclusive, trascender hasta el occidente.

Hoy somos muy afortunados de tener a grandes maestros del Yungdrung Bön – o el bon budismo, en el Occidente y el acceso a los textos y prácticas más sofisticadas llegan desde los tiempos ancestrales de la humanidad hasta el siglo XXI, llegan soluciones para el dolor y el sufrimiento, para la liberación y la iluminación, para la transformación y sanación.

El Bon Eterno – Yungdrung Bön ha sido presente en México a través de las enseñanzas de muchos grandes maestros, en particular de Lama Tenzin Wangyal Rinpoche que desde el 1995 visita México. Sus enseñanzas su sangha de Ligmincha, tres stupas son testimonios de la validez de las enseñanzas.