Del día “D” y el yoga

Del día “D” y el yoga

Próximamente, quienes vivimos en México, despertaremos con el anuncio del candidato ganador a la presidencia para el próximo sexenio. En este contexto, reflexiono sobre la responsabilidad de ser un instructor de yoga en estos tiempos. Más allá de la enseñanza de posturas, meditación y ejercicios de respiración; debemos fomentar la coherencia entre nuestros pensamientos, palabras y acciones ante los escenarios posteriores al Día D, es decir, después de que se haya anunciado el ganador de los comicios.

Para nadie es un secreto que este proceso electoral ha sido uno de los más complejos de la historia reciente de nuestro país. Y por eso, el compromiso de estar frente a un grupo de estudiantes, que busca no solo aprender a ejecutar posturas, toma relevancia. Los estragos de las campañas políticas que han dividido profundamente a la sociedad mexicana nos obligan a reinventarnos como país e individuos que debemos salir a trabajar, cuidar a nuestras familias y contribuir para crear un mundo mejor con nuestros talentos.

B.K.S. Iyengar, en un texto maravilloso de su libro El árbol del yoga, comenta: “El arte del yoga es enteramente subjetivo y práctico. Los profesores de yoga han de conocer completamente el funcionamiento del cuerpo y el comportamiento de las personas que acuden a ellos, cómo reaccionan y estar listos para ayudar, proteger y salvaguardar a sus alumnos.”

No olvidemos que el practicante deposita su confianza y esfuerzo en aquellos profesores cuyas acciones reflejan la claridad, seguridad, disciplina y compasión que han desarrollado a través de su propia práctica. Tus palabras y acciones, como maestro de yoga, tienen un impacto en la vida de tus alumnos. Si no me crees, trae a tu memoria a todos esos maestros que han sido una influencia determinante para ti. ¿Por qué los recuerdas? ¿Cómo impactaron en tu vida?

Uno de los yamas que enseña Patañjali es satya: la verdad, la comunicación correcta y la integridad. Practicar satya implica mantener un enfoque objetivo hacia la vida para que, independientemente de cualquier situación o hecho que salga de nuestro control, no nos impida ver y actuar sobre la verdad. La honestidad, la compasión y la cooperación serán indispensables para generar una coherencia como país.

Mi maestra Jñana Dakini, al explicar una vez el significado de Lokah Samastha Sukhino Bavantú me enseñó que al expresar nuestra intención de que todos los seres, en todos los reinos, sean felices, nos referimos a “todos”, sin excepción. Y todos son aquellos con quienes podemos encontrar coincidencias, pero también disonancias.

Otra de las enseñanzas de Patañjali versa sobre ahimsa o la ausencia de violencia. El Sutra 35 del capítulo 2 afirma: “Cuando el yogui se establece en la práctica de la ausencia de violencia, todo sentimiento de enemistad se abandona en su presencia”. ¿Estás listo para cultivar ahimsa en los días que están por venir?

La trinchera que he asumido es la de votar libremente, con conciencia, y fomentar un estado de unidad a partir de una reflexión hacia la importancia de considerar el impacto de nuestras palabras en la construcción de un ambiente más armónico. Antes de escribir este artículo, pasé un día maravilloso y me recordó que las grandes satisfacciones de la vida están encerradas en las pequeñas cotidianidades. Revaloré la gran fortuna de haber nacido en un país donde, a pesar da la cruda realidad de violencia que se vive en varias entidades, aún existen la solidaridad y los amigos. Y esto, ningún candidato ni partido político me lo quitará.

Por Daniel Mesino.