El corazón del Yoga

El corazón del Yoga

“¿Qué me pueden enseñar a mí sobre la respiración? Lo hago todo el tiempo. Postura, postura, postura. Eso es lo que realmente quiero”. Esta era mi actitud cuando me inicié en la práctica del yoga ásana. Antes ya había experimentado los beneficios de la respiración consciente o pranayama, cuando tuve la oportunidad de meditar en un áshram maravilloso cerca de la zona arqueológica de Teotihuacán. En ese lugar, antes de comenzar a meditar, realizábamos secuencias controladas de la inhalación, la retención y la exhalación. Así la mente se calmaba y estaba lista para entrar en estados profundos de silencio. Obviamente, como el respirar no es algo particularmente “espectacular” o que llame la atención, no le daba mucha importancia. Para mí era más llamativa toda la parte externa del yoga.

Tiempo después, y para mí fortuna, la práctica del Ashtanga Vinyasa Yoga me reconcilió con la vitalidad de respirar. Como lo explica Baba Hari Dass, “la actividad mental está correlacionada con la respiración, mientras más respiraciones haya, más pensamientos correrán por la mente”.
Sin embargo, pranayama no es sólo un ejercicio que nos ayuda a entrar en meditación. Va más allá. Así, B.K.S. Iyengar destaca su relación de esta práctica con prana, la energía vital: “Energía cósmica, energía individual, energía sexual, energía intelectual: todas ellas son prana. Se dice incluso que prana es la causa de que salga el sol y caiga la lluvia”.
Cuando esta energía nos abandona, se funde con el cosmos y nuestro cuerpo físico ya no tiene vida. Iyengar dice: “Conocedores de esta conexión entre la respiración y la consciencia, los sabios yoguis de la India abogaron por la práctica de pranayama, que es el corazón del yoga”.
Existen muchos ejercicios descritos en distintos textos para practicar pranayama. De hecho, el mismo Iyengar escribió Luz sobre el pranayama un libro imprescindible para adentrarse en este tema. En mi experiencia personal, lo más recomendable es acercarse a un maestro para aprender los distintos tipos de respiración. Sin embargo, puedes comenzar a practicar Nadi Shodhana, o respiración alterna. Básicamente lo que hacemos aquí es canalizar el aire alternativamente por cada una de las fosas nasales.

Para empezar, toma una postura cómoda. El loto, medio loto o la postura perfecta (siddhasana) son ideales porque mantienen el contacto con el suelo y al ser simétricas potencian el equilibrio físico y mental. Mantén la espalda recta. Junta los dedos pulgar e índice de la mano izquierda y colócala sobre la rodilla izquierda con la palma hacia abajo (chin mudra) o hacia arriba (jnana mudra). Tu mano derecha debe adoptar el Vishnú mudra, es decir dedos índice y medio se cierran sobra la palma, dejando extendidos los demás.

Comencemos con algunas respiraciones profundas. Inhala por la nariz. Contrae el abdomen. Exhala con suavidad. Practica cinco veces estas respiraciones lentas y prolongadas.
Ahora, con cuidado, cierra tu fosa nasal derecha con tu pulgar derecho e inhala profundo por tu fosa nasal izquierda. Al llegar al tope de tu respiración, cierra la fosa nasal izquierda con tu dedo anular derecho. Por un momento, reten tu respiración. Libera tu fosa nasal derecha y exhala con suavidad. Haz una pequeña pausa e inhala por tu fosa nasal derecha. En el tope de tu respiración, detente, cierra ambas fosas y observa. Después destapa tu fosa nasal izquierda y exhala. Repite este patrón: inhalas del mismo lado y cambias de lado para exhalar. Procura siempre hacer una breve pausa con ambas fosas nasales cerradas. Cuida que tus hombros no se tensen y que tu brazo esté relajado. Repite cinco veces y luego permite que tu brazo derecho descanse sobre tu rodilla. Observa el estado de tu cuerpo y repite dos veces más el ciclo completo de cinco respiraciones de Nadi Shodhana.

¡Qué tu respiración esté siempre contigo! ¡Que todos los seres en todos los lugares sean felices y libres!

Lecturas recomendadas:
Chaya Meta, Hischl, Vital Yoga, a source book for students and teachers, Prajna Publishing, Nuevo México, 2010.
Hari Dass, Baba, Iniciación al Ashtanga Yoga, Editorial Yug, México, 2008.
Iyengar, B.K.S., El árbol del Yoga, Editorial Kairós, Barcelona, 2007.

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