El poder del Pranayama

El poder del Pranayama

Mi profesión original es la licenciatura en comunicación, y de hecho, en mi camino personal estoy integrando esa parte, a través de estos artículos y de los cursos y conferencias que imparto, encontrándome con un tema apasionante: la respiración en la importancia de la voz. “Nuestra voz está respaldada por una columna de aire, la profundidad y continuidad de este aire afecta nuestra voz”. Imagínate los últimos 5 minutos antes de entrar a la junta con tu jefe para negociar un ascenso, o de una presentación en público para dar una conferencia, o la charla con tu pareja para decirle que ya no estás interesada en seguir!! El corazón empieza a bombear y tu requerimiento de oxígeno a subir… sin embargo entre los nervios de que se acerca el momento de la verdad, la adrenalina y noradrenalina segregadas… uff! La respiración se entrecorta, se fragmenta poniéndote más y más nervioso.

Como maestra de yoga, sé que la respiración es una enseñanza fundamental para cualquier practicante, y de hecho es ciertamente, una columna, un pilar para mejorar nuestra calidad de vida, es por eso, que quiero compartirles algunas nociones fundamentales. La respiración en el día a día, fluye de manera irregular dependiendo del entorno y de nuestro estado emocional, casi nunca reparamos en ella, pero en realidad puede convertirse en una gran aliada para movernos confiados y seguros por la vida.

A la rama del yoga que trata del estudio de la respiración se le llama:
PRANAYAMA.
Prana: Energía vital.
Eso que está infinitamente en todas partes. Algo, que además del componente del oxígeno, fluye todo el tiempo, desde nuestro interior, sintiéndonos y manteniéndonos vivos: LA VITALIDAD.
Ayama: Estirar o extender. Tiene que ver con la expansión:
-Vertical
-Horizontal
-Circunferencial
De los pulmones y de la cavidad torácica.
Pranayama es pues, la expansión de la fuerza vital mediante el control de la respiración.

Es importante entender que nuestros pulmones son un músculo, y que así como trabajamos nuestro corazón con ejercicio cardiovascular, y la fuerza de los brazos con planchas y chaturangas, así también tenemos que hacer ejercicios de respiración para incrementar nuestra capacidad pulmonar. Los pulmones deben ser entrenados para abrirse y extenderse hacia atrás, hacia delante, hacia arriba, hacia fuera. Para aprender a regular nuestra respiración hay que recordar que ésta cuenta con tres componentes: Exhalación, inhalación y retención, en ese orden es que se enseñan.

1) Exhalación: Con ella aprendemos a soltar, a dejar ir aquello que nos estorba, nervios, estrés, tensión. La exhalación nos enseña de cara al desapego, ¡después de todo es nuestro último acto cuando nos vamos de esta vida!
2) Inhalación: Nos provee de una sensación de llenar, de absorber la vida, de nutrirnos de energía y tomar vuelo para lo que viene. La inhalación nos enseña de cara al apego a la vida, de hecho es nuestro primer acto cuando nacemos.
3) Retención: Es un medio para disminuir el tráfico de los pensamientos cuando la hacemos al terminar de inhalar; cuando la hacemos al terminar de exhalar, habitamos por unos segundos una sensación de vacío… que nos enseña a confiar.
En pranayama la columna vertebral y sus músculos son la fuente de la acción, comenta el maestro Iyengar, deben enderezarse, educarse y tonificarse para crear espacio y estimular los nervios raquídeos, a fin de extraer esa energía de la respiración. “La postura tiene un gran impacto en tu voz, el aire debe fluir libremente a través de tus pulmones y cuerdas vocales. Si andas jorobado cuando hablas, con tus hombros encorvados y tu cabeza hacia abajo, tus pulmones y cuerdas vocales estarán bloqueados y se reduce el flujo de aire”, (cita un manual de comunicación competente). Una correcta postura ta dará seguridad cuando estés frente a tu jefe o subalternos, te dará templanza cuando estés ante alguien que emocionalmente te hace tambalear, te dará presencia escénica cuando estés dando un discurso.

Si queremos imprimir fuerza vital en nuestra comunicación interpersonal, hay que empezar por respirar bien, por tomar una buena bocanada de aire a través de nuestras fosas nasales, aprehenderla unos segundos, y liberarla total y absolutamente, antes de comenzar. Así, podrás imprimir esa energía en tu mensaje, para que tu interlocutor salga revitalizado, no sólo por lo que dices, sino por cómo y desde donde lo transmites, ¡logrando que a través de su respuesta se genere un oleaje de vitalidad de ida y de vuelta!

Por: Gabriela Elea Bárcena
eleayoga.magntize.com