El yoga y el budismo: caminos hacia la paz

El yoga y el budismo: caminos hacia la paz

Con amor, dedicado a todos


mis amigos judíos y musulmanes

Una vez más, estoy aquí, trabajando hanumanasana, que tanto trabajo me cuesta. Al poco de sostenerla, mi corazón palpita más rápido, siento el correr de hormonas que se desatan por la respuesta de alarma, mi cuerpo parece gritar “¡Sal de la postura pronto! ¡Tengo miedo del dolor y de lastimarme!”. Respiro… De forma no verbal le comunico a mi cuerpo que sé hasta dónde la postura es segura y que no lo lastimaré. Abrazo sus gritos con el mismo amor y paciencia que abrazaba a mi hijo cuando era bebé y estaba llorando. Después de un rato de sostener la postura, salgo de ella con la satisfacción de haber hecho mi cuerpo más flexible, pero más aún por haber sido capaz de generar calma en mi mente en un momento difícil.

De esa forma, espero que mi práctica de asanas sea mi entrenamiento para lo realmente desafiante: mantener la calma frente a personas que la pierden con facilidad.

No es con sus palabras y sus acciones como el practicante 
cambiará al mundo, sino con su presencia amorosa
Tich Nath Hanh

El compromiso social de un practicante de yoga y meditación se refleja (como mínimo) en su deseo por tener una presencia tan calmada que sea un foco que irradie paz hacia un mundo violento. Su anhelo más profundo es que esa presencia se contagie e inspire a otros a comprometerse por la paz hasta llegar a las zonas más alejadas del planeta y, así, algún día paremos la locura de guerra en la que la humanidad se halla inmersa desde sus orígenes.

En este mundo, hasta la fecha
 el odio nunca ha disipado al odio.
Sólo el amor disipa al odio: ésta es la ley

Dhammapada o las enseñanzas de Buda

Como seres humanos, podemos enfocar nuestras vidas al cultivo de muchas fuentes de felicidad y placer. Podemos esforzarnos por ser más fuertes, más inteligentes, más bellos, más cultos, por acumular riquezas y propiedades. En estos días en que el pensamiento oriental se mezcla con occidente, yo no tengo ningún inconveniente en cultivar ninguno de dichos atributos. Algunos se me dan con más facilidad que otros, ciertamente. Ahora bien, para mí es importante destacar que nuestros tiempos actuales han olvidado el cultivo de la sabiduría como una cualidad deseable. Antiguamente, se anhelaba profundamente llegar a ser una persona sabia. Desde las tribus indígenas americanas hasta los griegos, pasando por todas las religiones, se destacaba que un hombre sabio era aquel que no había desperdiciado su vida, siendo un disciplinado practicante en pos de la más profunda y verdadera felicidad. Algo en lo que coinciden el yoga clásico y el budismo es en que una cualidad de la sabiduría es el compromiso por la paz.

II.35 ahimsa pratisthayam tatsannidhau vaira tyagah
II.35 Cuando nos mantenemos firmes (pratisthayam) 
en la no violencia (ahimsa) las personas que nos
 rodean (tatsannidhau) abandonan (tyagah) 
la hostilidad (vaira) en nuestra presencia.

Yoga sutras de Patañjali

Por ello, podemos utilizar nuestras vidas para el cultivo de distintas virtudes y lograr ser ricos, hermosos, fuertes, sanos, inteligentes o cultos. Lo que para mí hará una gran diferencia en el que una persona sea o no admirable es si sus virtudes las emplea para sentirse superior a otros o para inspirar a las personas a su alrededor consigan esas mismas cualidades. El realizarme a mí mismo como persona se convierte así en un acto de amor que busco compartir con los demás, un acto que deseo se expanda por el mundo.

Puedo, así, utilizar una virtud como la inteligencia para apoyar la guerra “Debemos matarlos porque son terroristas y malas personas, como lo demuestran los ataques de… (y, ahí, hacer un derroche de memoria que justifique nuestro argumento)”; o bien, utilizar mi inteligencia con preguntas sabias que me lleven hacia la paz “¿Acaso no judíos y palestinos somos descendientes de Abraham? ¿De qué forma podemos encontrar acuerdos que lleven por fin la paz a nuestros pueblos?”.

Todos los seres tiemblan ante la violencia
Todos temen la muerte, todos aman la vida.
Tú no mates ni seas causa de matanza.


Si te ves a ti mismo en los demás,
¿A quién puedes hacer daño?
¿Qué mal puedes obrar?
Aquel que busca la felicidad
 haciendo daño a los demás, 
no hallará nunca la felicidad

Dhammapada o las enseñanzas de Buda

Bibliografía brevemente comentada:

Los Yoga Sutras de Patanjali son el texto base del yoga clásico, madre del Hatha Yoga contemporáneo.

El Dhammapada o Las enseñanzas del Buda puede ser considerado el texto más antiguo del budismo, una recopilación de las predicaciones del Buda que se transmitieron por vía oral en los primeros siglos de la aparición del budismo.

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