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El Yoga y la sinuosidad del Cuerpo Parte II

¿Cómo debe ser nuestro movimiento?

Nuestro movimiento debe comprender fuerza, fluidez y un buen deslizamiento, en especial en esas zonas donde el cuerpo forma ángulos agudos.

Este nuevo conocimiento nos dice que nuestro movimiento debe ser funcional, ya que, en realidad, la mayor parte de las lesiones suceden en el tejido conectivo, mas que en los músculos.

Es sorprendente saber que hay diez veces mas terminaciones nerviosas en el tejido conectivo que en los músculos.

Los Tres principios que nos propone Tom Myers para la salud del Tejido Conectivo son:

Primer Principio: Desarrollar una flexibilidad equilibrada que promueva una resiliencia sistémica del cuerpo. Es decir realizar alargamientos y movimientos ondulantes, en todas las direcciones y planos corporales, que nos permita disolver adherencias en el tejido corporal, pues de lo contrario nuestra movilidad será cada vez mas limitada. Este tipo de elasticidad requiere que nos movamos como gatos, de forma sinuosa, y desde luego, lenta y consciente, permitiéndonos sostener dichos alargamientos por un par de minutos, sin forzar ni agregar intensidad innecesaria.

1) Mantenernos hidratados ya que las dos cualidades del tejido fascial son elasticidad y deslizamiento, y este último depende de un entorno húmedo.
2) Camina, corre, y salta pues son movimientos cíclicos pero no repetitivos, por lo que la bicicleta no cuenta. La planta del pie cuando entra en contacto con la superficie, en la acción de rebote, y tiene que acelerar y desacelerar, favorece la elasticidad en los tendones y en todo el tejido de fascias.
3) Evita los movimientos bruscos y abruptos pues causan estrés al tejido y con ello lesiones y adherencias.
4) Favorece la lentitud. La mayor parte de las lesiones ocurren cuando el tejido de las fascias es estirado abruptamente.

Segundo Principio: Nuestras fascias necesitan variedad de movimiento, y no repetición. La diversidad de vectores, en ángulo, ritmo y carga es necesaria para lel bienestar de las fascias.

1) Los movimientos variados, y que involucran a todo el cuerpo es lo mejor para acceder a todas las cadenas musculares (frontal, posterior, transversa y laterales). La complejidad, no la complicación o esfuerzo abrupto, es lo que permiten un grado de adaptación importante. invitar al cuerpo a expresarse con curiosidad y en forma variada, es lo que mas ayuda. Eso lo podemos lograr practicando yoga de forma no repetitiva, caminando en superficies no planas y que exigen atención, integración, coordinación y adaptabilidad.
2) Evita el movimiento repetitivo como el que se realiza en caminadoras, y otros equipos que solo te mantienen en un plano de movimiento. Tampoco es conveniente usar una misma carga todo el tiempo.

Tercer principio: Como hay diez veces mas receptores sensores en tu tejido conectivo que en tus músculos, en realidad lo que mueves es la fascia, que, a su vez, mueve a los músculos embebidos en ella. Enriqueces esa experiencia cuando:

1) Sigues el principio del placer. Busca la mayor expresividad de elegancia de movimiento, una resonancia ideal con el mínimo esfuerzo y la máxima comodidad. Esto amplia y expande tu capacidad propioceptiva y te sintoniza con los efectos inmediatos de como te mueves.
2) Evita los movimientos aislados, y cuando realices algunos de ellos, recuerda completar la experiencia incluyente de todo el cuerpo en movimiento.
3) Asegúrate de descansar suficientemente entre prácticas. El cuerpo necesita tiempo para absorber, como una esponja que toma agua y la exprime para regresar al neutro, pero humedecida. Este tipo de trabajo que exprime suavemente y suelta, genera y mantiene el espacio dentro del cuerpo.
4) Otro cuidado que puedes brindarle a tu cuerpo, es tomar baños con sales y esencias aromáticas.

Esta es una forma de vivenciar la anatomía experiencial, donde puedes saborear distintos lenguajes del cuerpo que te hacen consciente de tu interior, de ser contenedor y contenido a la vez.

En la mayoría de los casos, el conocimiento anatómico que tenemos, se reduce a haber observado gráficos e imágenes en la escuela.

Poder diferenciar el conocimiento cognitivo, del conocimiento vivencial es necesario realizar un maravilloso recorrido hacia nuestra experiencia celular, en tiempo presente y real. Ello comprende acceder a la experiencia directa del movimiento, al contacto, a la palabra que invoca, a la escucha, a la sensación, al sentir y al sonido.

Llevado al terreno del yoga o del movimiento, su valor reside en convertirlo en una experiencia educativa que enriquece nuestra experiencia de vivir en el cuerpo. No se trata de resolver algo, o de localizar problemas específicos.

Desarrollar una práctica cotidiana de movimiento debe ser motivada por el gozo. Comprende el descubrimiento de nuestra capacidad para expandir y ampliar nuestro repertorio de movimientos, por el valor mismo de expresar plenamente nuestro sentir y liberar lo que tiende a quedar atrapado en nuestro tejido corporal, cuando experimentamos dolor, el miedo, la angustia.

Para recuperar nuestro espacio corporal, y no dejar que nuestro cuerpo quede encerrado en ningún patrón, necesitamos nueva información y poder transformar los espacios contraidos, al mismo tiempo que enlazamos los eslabones perdidos en nuestro propio movimiento.

Rosemary Atri
www. rosemaryatri.com

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