Historia del Yoga: Parte I

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Historia del Yoga: Parte I

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INTRODUCCIÓN

Siempre me ha resultado fascinante y misterioso imaginar todas las condiciones que se han dado a lo largo de la historia de la humanidad para que hayan surgido individuos, que motivados por aliviar su sufrimiento y el de otros, fueron aportando elementos para que el día de hoy podamos disfrutar de las enseñanzas del Yoga.

Sabemos muy poco de este tejido histórico y de sus protagonistas, sobre todo porque durante milenios se transmitió el conocimiento de forma oral, y la frase “así he oído” con que comienzan muchos textos nos deja claro que para los discípulos de los grandes maestros, videntes, iluminados, rishis, y chamanes, fue crucial la tarea de ESCUCHAR y ser ESCUCHADOS, hasta que finalmente lo escuchado quedó plasmado en un papiro, o un libro.

La historia del yoga se teje momento a momento, en la manera de escuchar a los maestros, en la atención puesta al escuchar nuestro cuerpo, mente y corazón y en la forma en que respondemos a ese escuchar. La historia del yoga, en este sentido, no es mas que el tejido de un continuo escuchar, un continuo experimentar y un continuo comunicar.

Lo que puedo compartirte sobre la Historia del Yoga, son datos que pueden ayudar a crear un mapa mental, pero un mapa que no tiene inicio, ni final, ni fronteras, un mapa cuyo objetivo es inspirarte a practicar, a escuchar, a transformarte y ser parte de esa historia viva del yoga.

1.CULTURA PREVÉDICAS Y VÉDICAS (3000-1000)

 

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Los vestigios arqueológicos más conocidos relacionados con los orígenes del yoga se encuentran en las civilizaciones de Harappa y Mohenjo Daro, que existieron entre 3000 a 1600 años a.C. en el valle del Indo, actualmente Pakistán. En 1930 arqueólogos ingleses encontraron sellos de piedra que representan a hombres en posición sentada con las piernas cruzadas o flexionadas con las plantas de los pies juntas, similar a las posturas llamadas Sidhasana y Baddhakonasana. Estos hallazgos han generado un comentario generalizado de que el yoga existe desde hace varios milenios. Sin embargo, aunque no se puede afirmar la existencia del yoga solo en base a estos hallazgos arqueológicos, a cierto nivel sí podemos hablar de la posibilidad, ya desde entonces, de la existencia de prácticas de contemplación que quizá sean la base de la mayoría de las practicas meditativas, siendo la meditación un elemento central del Yoga.

En estos asentamientos de Harappa y Mohenjo Dharo surgieron las enseñanzas que se conocen como Vedas. Veda es una palabra en sánscrito que significa “ver” o “conocimiento”. Estas enseñanzas no fueron compuestos por un autor, sino transmitidas oralmente de generación a generación, “reveladas” a los rishis y solo mucho mas tarde reproducidas en escritura, de ahí que se les denomine Sruti,  término que significa: “lo que se ha oído”.

Lo que se “oía” eran himnos a diferentes dioses, entre ellos a Agni (fuego), Vayu (viento), Indra (rayo), versos a la naturaleza utilizados en rituales de sacrificio y purificación. Los rituales de sacrificio de animales fueron predominantes en éste período védico como medio de purificación, pero estas prácticas fueron descartadas más tarde con la aparición del Jainismo, Budismo e Hinduismo. Cuando estas enseñanzas escuchadas, estos “Sruti”, quedaron plasmadas en textos, se dividieron en 4 colecciones: a)Rigveda (1700 a.C.). Rig significa alabanza, es una colección de versos en forma de himnos dedicados principalmente a Agni, Indra y Purusha; Yajurveda (1000 a.C) jayur significa sacrificio,en este texto aparecen himnos y rituales que se ejecutaban en las ceremonias de sacrificio para la auto-purificación; Samaveda (1700 a.C). Saman significa melodía. Se refiere al conocimiento de cantos y rituales ejecutados durante las ceremonias del Soma; Atharvaveda, el texto mas tardío adjudicado a Atharvan, el y cuyo contenido son conjuros mágicos y rituales. El siguiente verso pertenece al Atharvaveda y está dedicado al elemento tierra: “Estoy de pie sobre esta Tierra, libre, sin dolor, invicto,provéeme ¡oh tierra! del alimento de la fuerza que emanade tu cuerpo. La tierra es mi madre, yo soy su hijo”.

Lo que el período védico aportó al Yoga se centra principalmente en haber asentado bases de prácticas ascéticas que posteriormente evolucionarían hasta conformar practicas meditativas y de pranayama que siguen vigentes y por otra parte haber establecido algunos elementos de ciencia del Ayurveda. Pero mas que un conocimiento que pueda ser vigente, su legado es inspiracional y mítico.

2. SENTARSE A LOS PIES DEL MAESTRO. UPANISHADS (700 AC-500 DC)

 

yogaDeja que tu imaginación viaje al norte de la India, vas caminando entre plantaciones de mangos y magnolias y de pronto observas a un grupo de hombres y mujeres sentados alrededor de un hombre vestido con una túnica color azafrán cuyas palabras crean una especie de hechizo en quienes lo escuchan. Tu también te sientas a escuchar, y las palabras llegan a tu mente y corazón. Lo que escuchas te abre las puertas de una nueva visión de la vida, como si de pronto tuvieras la respuesta a las grandes preguntas que te has hecho: ¿qué es la vida?, ¿porqué sufrimos?, ¿cómo se construye la felicidad?. Cuando terminas de escuchar el discurso del maestro, continúas caminando y tu felicidad es tan clara que alguien te mira y pregunta: “¿de dónde vienes tan feliz? “, y tu respondes: “de haberme sentado a escuchar a mi maestro”.

El término Upanishad significa precisamente “sentarse cerca del lugar apropiado”, haciendo referencia en el sentarse al lado del maestro apropiado para escuchar sus enseñanzas. El término está compuesto de tres vocablos en sánscrito: Upa, cerca; Ni, en el lugar apropiado y Sed, sentarse.

Hoy en día no sabemos como encontrar al maestro apropiado, muchas veces pasamos de maestro a maestro sin llegar a asimilar las enseñanzas y mucho menos ponerlas en práctica.

Los Upanishads fueron compuestos en un período amplio, entre el siglo 700 a.Cy 500 d.C. Los aspectos que abordan estos textos tienen que ver principalmente con dos temas que serán constantes en todas las formas de pensamiento de la India: a) comprender la naturaleza de la realidad, y b) establecer un camino de prácticas para trascender o comprender el sufrimiento y liberarnos. En un inicio estas enseñanzas fueron orales y posteriormente al ser traducidas y plasmadas en textos tomaron el nombre de Upanishads los cuales son la base del Hinduismo.

Hay algunos Upanishads que son relevantes en la gestación del sistema de prácticas del yoga, el mas importante es el Manduka Upanishad (siglo VIII a.C.) constituido por 12 versos que explican el simbolismo de la sílaba sagrada AUM u OM la cual se sigue recitando en la mayoría de las sesiones de yoga, y sigue estando presente dentro de prácticas hinduistas, budistas y jainistas. De acuerdo a este texto la A se refiere al estado de estar despierto cuando experimentamos la realidad a través de la mente y los sentidos. La U representa el estado de los sueños donde se manifiestan aspectos del inconsciente, y la M el estado profundo meditativo donde la consciencia permea todo nuestro campo de percepción y comprensión.

3. MAHABHARATA Y BHAGAVAD GITA.( 400 y 500 AC)

 

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El Mahabharata, “La gran historia de los Bharatas”, es una recopilación de enseñanzas tanto védicas como de los Upanishads, compiladas y escritas en forma de un monumental poema épico. Es una obra que fue gestándose a lo largo de varios siglos y se le adjudica la compilación central del texto a Vyasa que significa “recopilador”. El Mahabarata puede ser considerado como uno de los textos canónicos más importantes del hinduismo y de la literatura universal.

La trama central del Mahabharata es la batalla entre los Pandavas y los Kauravas por tomar el reinado de Kurukshetra. Los Pandavas y Kauravas pertenecían a la misma familia, lo cual da pie a dilemas en torno a linaje, poder, deber, conciencia y ética. Los personajes centrales en el Mahabharata son Krishna, Dharma y Arjuna quienes ejemplifican enseñanzas, dilemas y batallas internas de la mente y el corazón.

Entre los pasajes centrales del Mahabharata se encuentra el Bhagavad Gita o La Canción del Bendecido, conformado por un profundo y conmovedor diálogo entre Krishna y Arjuna, cuando Arjuna se encuentra en el campo de batalla y se debate entre si debe o no lanzarse al campo de batalla contra sus primos. Krishna para convencerlo de que debe cumplir con su destino le explica lo que es la re-encarnación, el deber, la acción hábil y el Karma Yoga: En realidad el [yogui] debería comprender la naturaleza de la acción,  debería conocer la acción errónea,y debería conocer la inacción. Es sabio entre los hombres aquel que ve inacción en la acción y acción en la inacción, sus acciones tienen plenitud” (Bhagavad Gita, IV-16-18).

 También en el Mahabharata se encuentra una de las definiciones mas bellas del yoga:

“A la serenidad (samatva) se le denomina yoga”( Bhagavad Gita. II.48)

 Lo que el Mahabarata ha legado al yoga contemporáneo es mantener un sentido de la ética, de la acción a favor de las causas nobles, del altruismo y el camino del individuo hacia su liberación.

4. MAHAVIRA Y LA ENSEÑANZA DE AHIMSA: NO VIOLENCIA. (599- 527 AC)

 

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“Todos los seres sintientes que respiran y viven, no deben ser matados ni tratados con violencia, ni deben ser atormentados ni abusar de ellos. La no violencia y la bondad a todos los seres es amabilidad hacia uno mismo.” Mahavira.

Mahavira, el Gran Héroe: maha, gran; vira, héroe, vivió en India, cerca de Patna en lo que es ahora el estado de Bihar, alrededor de 599-527 AC. De familia noble, desde muy joven Mahavira se inició en la práctica de la meditación contemplativa y la vida ascética, practicando los postulados del jainismo: la no violencia, el desapego a todo vínculo material y el vivir alejado del mundo material. Para Mahavira la fuente del sufrimiento, en cada una de las vidas que puede tener un ser humano, se debe al apego, al placer y a las posesiones materiales, lo cual es fuente de enojo, envidia y avidez y la liberación y la felicidad última solo podían realizarse desapegándose del mundo material y ejerciendo cinco prácticas éticas: Ahimsa, no violencia; Satya, hablar con la verdad, con palabras que no generen violencia ni discordia; Asteya, no robar; Bramacharya, abstenerse de placer sensual, y Aparigraha, desapegarse completamente de personas, lugares y objetos materiales. Mahavira y los Jainistas tuvieron muchos adeptos durante los últimos quinientos de la era precristiana y durante los primeros 500 años de nuestra era. Y sin duda dejaron las principales práctica de la vida ascética.

La gran aportación de Mahavira al yoga es la práctica de Ahimsa o No Violencia y los preceptos éticos que después quedarían plasmados en el sendero óctuple del Buda y en los sutras de Patanjali. El principio de no violencia es central en todos los que practicamos yoga.

5. LAS APORTACIONES DEL BUDA (563-480 AC)

La primera vez que visité Bodhgaya y pude meditar bajo el árbol donde se dice que se iluminó el mismo Buda, conecté con una paz indescriptible aun cuando estaba rodeada de ruido, sonidos, turistas, monjes, vendedores de souvenirs, mosquitos y calor. En ese momento me sentí enormemente agradecida de haberme topado con la meditación budista de conciencia plena 10 años antes de ese primer viaje a la tierra del Buda.

yogaSidharta Gautama vivió en India en el siglo VI A.C. y a los 30 años después de llevar una vida de Brahamin, decidió ir en busca de enseñanzas espirituales, lo cual era común en esa época, siguiendo la tradición de los Upanishads: una vez que un hombre había cumplido con sus deberes ante la familia, lo que seguía era buscar a un maestro espiritual y sentarse a escuchar las enseñanzas y ponerlas en practica. Sidharta emprendió su búsqueda noble y encontró notables maestros de meditación y prácticas ascéticas algunos de ellos relacionados a Mahavira. Sin embargo, estas enseñanzas no le resolvieron sus preguntas en cuanto al sufrimiento y el cese del sufrimiento. Tuvo que dejar a sus maestros y andar su propio camino, indagando, practicando, cometiendo errores, experimentando, asimilando hasta que encontró lo que buscaba: el cese de su sufrimiento, la iluminación, la mente despierta y el corazón compasivo.

Su práctica meticulosa de la meditación lo llevó a la iluminación bajo el árbol Bodhi, y esta experiencia quedó plasmada en la elaboración de cuatro enseñanzas principales: Las Cuatro Nobles Verdades, el Noble Sendero Óctuple, el Sutra de la Atención Consciente: Satipatthana Sutta, y el Sutra de Atención a la Respiración: Annapanasati Sutta.

Aunque el Buda siguió el camino del asceta, sus enseñanzas no se centran en el ascetismo sino en el trabajo de la mente. Su enseñanza se centra en métodos y practicas para reconocer que nuestro sufrimiento mental y emocional es resultado de hábitos llamados samskaras, y por tanto el camino hacia la liberación no consiste más que en un trabajo meticuloso y compasivo de observar esos samskaras y transformarlos.

La meditación de atención a la respiración y la practica de Mindfulness que se practica en muchos estudios de yoga al finalizar una sesión de Asanas tiene su origen en las enseñanzas de Buda. Aquí un fragmento del Anapanasati Sutra: El meditador, habiéndose ido al bosque, a la sombra de un árbol, o a un salón vacío, se sienta con las piernas cruzadas, el cuerpo erguido, y establece conciencia plena. Siempre consciente, el meditador inhala y exhala… Uno se entrena así: sensible a todo el cuerpo, inhalo. Sensible a todo el cuerpo, exhalo. Uno se entrena así: calmando todo el cuerpo, inhalo. Calmando todo el cuerpo, exhalo.”

Sin duda, ya sea directa o indirectamente las enseñanzas del Buda están en el yoga, sea por el cultivo de la meditación de atención a la respiración o por mantener la intención de una vida ética, con paz y no violencia o por intentar generar amor y compasión hacia todos los seres.

Por Jñana Dakini.
Jñana Dakini. Maestra y practicante de yoga, fundadora de Yoga Espacio. Autora del libro “Acércate al Yoga”.