Todos los Lunes Coaching U 8am-9am  Inscríbete Aquí

La fuerza que nos mueve

En tiempos de turbulencia, es valioso reflexionar sobre las fuerzas que nos mueven, tanto a nivel individual, como colectivo. Más allá del juicio de valor sobre los eventos sociales que nos rodean, con frecuencia, me pregunto, desde una mente que tiene como marco de referencia el yoga, ¿que nos motiva como seres humanos a desconocer el impacto de nuestras acciones sobre nosotros mismos, sobre los nuestros y sobre la humanidad como un todo?

Creo que un buen punto de partida para esta reflexión, consiste en preguntarnos ¿que es para nosotros la fuerza de voluntad? ¿Con que aspectos de nuestra personalidad, o de nuestra vida asociamos la fuerza de voluntad, y en particular de dónde sale?

Es común conversar con los demás, sobre cuanta fuerza de voluntad tenemos o carecemos para enfrentar ciertos aspectos de nuestra vida, y como nos afecta la falta de voluntad en ciertas áreas de nuestra vida. Coincidiremos en que se necesita fuerza de voluntad para atender a las fuerzas externas que nos rodean y a la manera en que estas fuerzas pueden llegar a dominar nuestra mente y nuestras acciones.

La filosofía del yoga, con su gran riqueza y trascendencia, nos ofrece un punto de vista interesante para cuestionarnos ¿en que consiste la fuerza que nos mueve a la acción, así como la fuerza que mueve al universo?

En la Bhagavad Gita, Arjuna le pregunta solemnemente a Krishna: “Cómo es que hacemos daño, aún cuando reconozcamos que eso que hacemos es dañino…. casi como si actuaramos en contra de nuestra propia voluntad. Cuáles son las fuerzas que se encuentran detrás de la acción que nos conducen al mal?”. Ese mal que actúa contra los demás, pero incluso contra nosotros mismos, en forma de debilitamiento físico o mental.

La comprensión de los gunas nos arroja luz sobre estas reflexiones. A escala cosmológica, el universo inicia por el impulso de Rajas, el guna, cuya cualidad es la actividad. Esa fuerza que se encuentra atrás del deseo, que nos impulsa a la acción, también a nivel individual. Es una fuerza que reside en nosotros y en el universo, la cual es el movimiento, el impulso y la actividad.

Por otro lado Tamas, es el guna al que podemos describir como el estado de inercia o masa, el estado fundamental del objeto en descanso, resistente al movimiento. Podría ser visto también como el estado de gestación.

Sattva es descrito como el estado de armonía y equilibrio. El estado fundamental del sujeto, del ser o de Purusha. Es la quietud pura de la conciencia o subjetividad. La mejor manera de describirlo es como un estado relativo a los otros dos gunas, un estado de perspectiva frente a las fuerzas de Rajas y Tamas.

Es interesante comprender que, en la cosmología védica se considera que el Ser Puro fue motivado a la manifestacióm por el impulso de Rajas, mientras que Tamas le ofrece la persistencia y contención para que pueda desenvolverse dicha manifestación.

Por lo que Sattva, se refiere al sujeto, y describe el estado de claridad o equilibrio del sujeto, en medio de las fuerzas de la manifestación. Sattva nos habla de esos momentos de claridad que nos permiten reconocer estas fuerzas en el momento presente. Se refiere a un estado de gran libertad, o elección, que le es nato al ser, en esos momentos de grandeza donde al tener auto-conciencia, nace un estado de perspectiva frente a lo que está sucediendo.

Con frecuencia nuestra mente está secuestrada por las fuerzas de Rajas o Tamas, por lo que, cuando aprendemos a cultivar el estado meditativo sáttvico, somos capaces de trascender a los otros dos, sin desconectarnos de la experiencia inmediata y presente.

Ese lugar, es el lugar ideal, para tomar nuestras decisiones, realizar nuestras elecciones.

Rajas y Tamas no dan mucho espacio a la libertad, operan desde el reino de la causa y el efecto. Podríamos decir que en ese plano, lo mas que logramos es reactividad ante lo que nos sucede.

Sattva es un estado de tal nivel de auto-conciencia, que antecede a la fuerza de voluntad; es el estado desde donde el Ser ejerce su libertad para permitir a la voluntad desenvolverse, a la vez de conservar su poder.

Si Sattva nos ofre la respuesta, ¿cómo cultivarlo?. Todo ser humano experimenta esos momentos de claridad, momentos de un despertar de la conciencia donde podemos echar una mirada a nuestros motivos e impulsos.

La práctica de yoga consciente, que incluye a la meditación y la práctica de pranayama es un territorio de profunda transformación y una oportunidad para desarrollar la maestría de dicha presencia y auto-conciencia.

Cuando meditamos, no estamos buscando desaparecer los pensamientos, como muchas personas piensan. En realidad, buscamos establecernos en un estado sáttvico, donde podemos apreciar no sólo los pensamientos, sino las fuerzas que están detrás de nuestra manera de ver las cosas. Ahí podemos ponernos en contacto directo con los impulsos que surgen de las fuerzas de rajas y tamas. Adquirimos responsabilidad sobre nuestra mente, una responsabilidad que se traduce en una gran libertad.

Crecer o madurar, comprende cultivar dentro de nosotros una cualidad sáttvica tal, que nos permita hacernos responsables de nuestra ética, de nuestra moral, que nos convierta en seres genuinos.

Esta es la gran verdad de “Conócete a ti mismo”, ya que conocernos no es una actividad estática, sino saber como reaccionamos en medio de los cambios. Ser conscientes de los gunas y sus fuerzas es una parte esencial de la responsabilidad.

Una práctica de yoga completa y auténtica nos ofrece el poder de acceder al prana vital, como fuerza organizadora de nuestra conciencia.

Artículos relacionados

Practicar Yoga verdaderamente

Practicar yoga es mucho más que aquello que hacemos cuando realizamos ásanas (posturas de yoga). Con frecuencia consideramos que practicamos yoga porque vamos a clases,

El vínculo primario

El vínculo primario

De repente, se paró el mundo. Había imaginado ese momento millones de veces, día y noche: su carita, su nariz, su pelo, sus manos, sus

El miedo o el amor

Cuando el miedo llame a casa y las nubes se oscurezcan en el cielo, cuando el frío corte y los sueños se escapen del adentro,

Scroll al inicio