¿Qué es?

La práctica de la meditación Zen permite que el ser individual se conecte conscientemente con la fuente primordial de su vida. Esta conexión tiene el poder de reducir o hacer desaparecer el miedo a la muerte y al cambio, reduciendo el apego a la forma individual y al concepto de yo.

¿Para qué sirve?
El Zen enseña cómo desarrollar la atención en cuatro aptitudes: corporal, sensorial, emocional y mental. La meditación Zen tiene lugar básicamente, aunque no exclusivamente, en la postura sedente llamada del loto o del medio loto. Por lo general en posición de flor de loto, con el cuerpo lo suficientemente rígido como para poder dibujar una línea desde el centro de la frente hacia abajo por la nariz, la barbilla, la garganta, el ombligo y el coxis al final de la columna. Cada parte del cuerpo debe estar en equilibrio, si no es así, la posición incorrecta provocará tensión en alguna parte del cuerpo echando a perder la meditación.

Por lo general se medita acerca de alguna pregunta, puede que no tenga respuesta, por ejemplo ¿Quién fuiste en tu vida anterior?, esto hará que la mente se active y al comprender que no hay respuesta alguna para la pregunta, se alcanzan altos grados de concentración, abriendo campos mentales que anteriormente no se habían tocado.

Este tipo de meditación es muy larga, no se usan mantras, mandalas, ni símbolos de ninguna índole. En este tipo de meditación se permite que los pensamientos entren y salgan, con la postura es suficiente para mantener la concentración.

Esta variante del budismo se asemeja al minimalismo, ya que ambas filosofías concuerdan en que es importante eliminar lo superfluo para poder centrarse en lo verdaderamente importante.

¿Qué efectos tiene?
Propicia una mente ecuánime y serena.

¿Para quién es recomendada?
Para aquellos que desean aprender a encontrar una mente quieta y silenciosa y aprender a meditar.