¿Por qué practicamos yoga?

¿Por qué practicamos yoga?

¿Por qué practicamos yoga? Las respuestas varían de persona a personas. Unos buscan la salud del cuerpo y la calma de la mente. Muchos hablan de la realización del Ser (en una concepción abstracta difícil de entender). En una opinión personal, creo que las razones por las que practicamos van cambiando también con el paso de los años. En mi caso, por ejemplo, una de las razones principales la encuentro el siguiente sutra de Patañjali: “El sufrimiento que está por llegar, puede y debe ser evitado” II.16. Mi maestro, Bernardo Kushala Camarena, refuerza el entendimiento de esta enseñanza al afirmar: “el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional”. Es decir, muchos de las acciones que nos provocan dolor provienen de la respuesta automática que tenemos hacia ciertos estímulos. Estas respuestas son las que conforman nuestros hábitos.

Nuestros hábitos se van desarrollando a partir de la creación de nuestros mecanismos de sobrevivencia. Están ahí porque se han instalado en nuestro subconsciente. Son lo que el maestro Chinmayananda denomina samskaras o impresiones que determinan nuestra forma de actuar. El tema es que a partir de estos hábitos o sankalpas comenzamos a construir nuestra realidad.
La realidad no es buena ni mala. El asunto se torna interesante ya que “la realidad” viene con la capa de nuestras “interpretaciones”. Y éstas nos alejan de la experiencia misma de eso que llamamos realidad.
Pongamos un ejemplo claro, relacionado con la práctica de ásanas. Voy a practicar paschimottanasana, una flexión hacia adelante. He realizado las preparaciones necesarias para que mi cuerpo esté listo. Y antes de entrar en la postura, comienzan las interpretaciones de la misma: “no soy flexible”, “no me parezco al compañero de al lado”, “me voy a lastimar”, “esta postura es muy fácil”, “prefiero algo más dinámico”, etc.
Todas estas percepciones de “esto” que llamamos realidad (en este caso, paschimottanasana) nos alejan de la verdadera experiencia que nos brinda la postura. Ahora vayamos a otro ejemplo de la vida cotidiana. Tenemos un trabajo que nos disgusta o una relación en la que no nos sentimos plenos. Pero los hábitos o mecanismos de defensa hacen que la palabra “cambio” esté asociada a incertidumbre. De este modo, dejamos de tener la percepción para entender la realidad tal y cómo es, y simplemente no hacemos los ajustes necesarios para buscar un nuevo empleo o terminar con una pareja. Y esto, a la postre, nos ocasiona sufrimiento.
Por esta razón, para tener la claridad necesaria y comenzar a trabajar con nuestros hábitos o sankalpas, lo primero que tenemos que realizar es entrenar a la mente para que nuestros procesos de percepción y cognición se afinen. Y para lograrlo, debemos desarrollar una conciencia plena. Esta tiene cinco aspectos que están determinadas por acciones, o mejor dicho, intenciones sutiles.
Las cinco intenciones sutiles para desarrollar la conciencia plena son:
• Receptividad incondicional
• Claridad
• Calma
• Consciencia del aquí y el ahora
• Relación amorosa con tu experiencia

Receptividad incondicional
El tener una actitud incondicional receptiva nos permite transformar nuestras relaciones con la experiencia directa.
El cambio que se origina en esta relación con nuestros sentidos es el inicio de un proceso de transformación.
La práctica de la receptividad incondicional parte de tres acciones:
• NO rechazo nada
• NO persigo nada
• NO me aferro a nada

Una oportunidad para cambiar esta relación con tu experiencia de la realidad es aprovechar tu práctica de yoga ásana. En este mes, realiza tu práctica personal o guiada con este enfoque: “No persigo nada, no me aferro a nada, no rechazo nada”. Registra los cambios sutiles que observes. Otra manera de contactar con estas cualidades es durante tu práctica de meditación. Ahora es más difícil, en esta ciudad, encontrar espacios adecuados para la práctica de la meditación. Sin embargo, los ejercicios meditativos son también un entrenamiento para la mente.
Durante tu meditación, contempla lo siguiente:
• Si escuchas ruidos externos. NO los rechaces.
• Si aparecen molestias físicas en tu postura, ajusta pero no rechaces nada.
• Si no entras en un estado idealizado de meditación, recuerda, no buscas nada.
• Si entras en un estado de paz y calma, recuerda, no me aferro a nada.
Contempla estas enseñanzas cortas en el mes durante tus actividades diarias. Registra los cambios. Es el principio de la receptividad incondicional.

Om Shanti Shanti Shanti
Twitter: omyogahoy