Prana y la Historia de Soma

Prana y la Historia de Soma

Ojas; el plasma cósmico, la energía lunar; la energía más sutil de la materia; el alimento de las células y de las móleculas del ADN/ARN, que se convierten en conciencia”. Soma es la más sutil de las esencias, el fundamento esencial del cuerpo físico, que no es materia inerte, pero que deriva del prana, y por lo tanto está íntimamente conectada con la conciencia.

A su vez, en los Vedas, soma constituye una legendaria planta, de la cual, con el conocimiento correcto, podía obtenerse el néctar de la inmortalidad. Lo que nos mantiene vinculados, lo que nos renueva y refresca, y la esencia de la salud y la vitalidad, así como la realización del potencial humano, incluyendo el que se expresa como conciencia espiritual.

El encuentro con el soma, de acuerdo a los Vedas eleva al yogui a un plano de conciencia humana más elevado. Enaltece su vivir cotidiano y le ayuda a habitar desde una conciencia más profunda la Vida y el Ser, al mismo tiempo que sigue realizando sus actividades cotidianas. La mayor devoción a soma, como salud, incluye la reverencia a lo divino dentro de nosotros mismos. En el arte Hindú, la luna es representada como el recipiente de donde los dioses beben el soma, y se le identifica con Chandra, la deidad.

Las gotas de soma son el soporte a la salud, que, de acuerdo al Rig Veda “fortalecen las articulaciones, y alejan a todas las enfermedades del cuerpo”.

Por otro lado, las tradiciones Occidentales, enraizadas en la cultura griega, también utilizan la palabra sōma.

En el contexto de la cultura occidental, Sōma significa, el cuerpo, distinto a la mente, el alma o la psíque. Incluso, es un concepto utilizado en la Biblia, por San Pablo.

Mientras que en el mundo del trabajo corporal contemporáneo, la palabra soma ha adquirido la connotación de reeducación del movimiento y reintegración, con la comprensión de que existe un conocimiento inherente en el soma, en el cuerpo en sí mismo, al que podemos acceder.

Uno se pregunta entonces, cuanto comparten estas dos culturas las raíces profundas de la palabra soma. El énfasis actual en el “soma” ha traído a la luz, la importancia del movimiento y la percepción directa de los patrones de expresión. Las diversas modalidades somáticas comparten algunos preceptos fundamentales:

“Lo somático se refiere al cuerpo en todas sus dimensiones. El enfoque somático reconoce que todo patrón corporal es la manifestación de un estado mental y emocional más profundo de la persona. Un terapeuta somático reconoce al cuerpo como una fuerza cambiante y en permanentemente flujo, cuya manifestación, ya sea en posturas o formas de expresión, manifiesta un kaleidoscopio de pensamientos y sentimientos” Mary Ann Foster en el libro “Somatic Education, Movement Therapy and Masssage”.

Mientras que Thomas Hanna en su libro Somatics, lo describe como “el cuerpo viviente y en su totalidad”, el cual se mueve con gracia, comodidad, ligereza y coordinación.

Por todo ello, desde dicha perspectiva, todo patrón de restricción muscular, nos sitúa frente a una puerta de acceso donde empezar a develar conflictos profundos, ya sean mentales y/o corporales.

Otro precepto importante de las modalidades somáticas es que la conciencia corporal es la herramienta primaria para el cambio. Por lo tanto es trascendental “ser capaces de sentir un patrón corporal antes de poder cambiarlo…y nos volvemos conscientes y sensibles, a través del movimiento y del contacto”.

Otro precepto de gran importancia es el papel activo del cliente o alumno, quien elige, escoge, participa y accede a las exploraciones corporales, para vivenciar conscientemente la profundidad de los propios patrones funcionales y como estos se expresan. De esa manera, al sentir la diferencia entre un antes y un después, es el/ella quien hace los cambios específicos para salir de hábitos disfuncionales y a cambio de ello poder habitar patrones más saludables.

Entre los aspectos más relevante del enfoque somático, en sus diversas modalidades, se encuentra la comprensión de la necesidad de acceder a “una conciencia desde el cuerpo, en vez de, una conciencia del cuerpo”. El cuerpo deja de ser visto como objeto, para convertirse en el territorio pleno de la experiencia.