Rosemary Atri y la neuroplasticidad del yoga

Rosemary Atri y la neuroplasticidad del yoga

“En el Encuentro daré una clase teórico-práctica en la que vamos a reflexionar y practicar en base al concepto de neuroplasticidad y yoga”, nos platica Rosemary Atri, yogini desde hace 40 años.

“Pensamos que la vida es lo que está allá fuera, pero en realidad el cuerpo es la vida. Entonces, a menos que lo reconozcamos y nos demos cuenta que somos LA vida habitándonos, no podremos percibir la relación que hay entre mente y cuerpo.

“Por mucho tiempo hemos puesto a la mente en la cabeza y al cuerpo abajo, pero hoy en día sabemos que los neurotransmisores están en todo el recorrido corporal… Cuando practicamos yoga, sí tenemos un potencial de transformación, lo que al final del día nos da la capacidad de organizarnos, de crear armonía entre el sistema nervioso simpático y parasimpático”, explica Rosemary.

“Hace 40 años se creía que para practicar yoga tenías que ‘disfrazarte’ y adoptar una serie de costumbres de la India… Hoy sabemos que puedes tomar el aspecto laico de la disciplina y hacerla parte de tu vida según la cultura a la que perteneces”.

¿Qué es el yoga para ti?, le preguntamos. Después de unos cuantos segundos, la fundadora de Lunananda nos responde meditativa: “Yo veo al yoga como un sendero para acceder a uno mismo, de manera que para mí es una manera de organizar mi vida, de ordenar las fuerzas que me construyen y que coexisten en cada uno de nosotros, tanto las activas como las pasivas. Me ayuda a armonizarlas y a lograr un equilibrio para vivir con mayor claridad”.

Estudiosa de corazón y maestra por vocación, Rosemary considera que gran parte de la tristeza y depresión de la sociedad actual se debe a la desconexión interna que experimentamos. “De repente nos encontramos definiéndonos por lo que vemos en el mundo y perdemos la interocepción, es decir, la sabiduría de escucharnos a nosotros. Y creo que el perder esta capacidad de saber qué sentimos y definirlo –el poderlo nombrar– es lo que está haciendo que mucha gente viva en sufrimiento. Si no podemos definir lo que sentimos, es difícil encontrar el camino de regreso”.

Cuatro décadas han pasado desde que Rosemary se inició en el mundo del yoga. “La gente se confundía y te decía ‘¿yudo?’”, recuerda la fundadora de Lunananda.

Finalmente, para esta mujer excepcional, el yoga funge ahora también como una excelente herramienta de autorregulación. “El yoga es un camino de discernimiento, y lo que hoy en día necesitamos es justo eso, porque todo está a nuestro alcance, desde lo más atroz a lo más maravilloso.

“Antes el control lo ejercían más los padres, era un control externo, pero ahorita la regulación tiene que venir de uno. Entonces si tienes una herramienta como el yoga, puedes desarrollar más discernimiento para escoger hacia dónde te aproximas y de qué te alejas”, opina la maestra.