Salamba Sirsasana II

Salamba Sirsasana II

Salamba Sirsasana II – Postura sobre la cabeza II

Si has estado practicando Sirsasana I regularmente y puedes sostener la postura estable durante 5 minutos, entonces puedes estar listo para la siguiente versión. Es una variante importante de Sirsasana así como también el punto de inicio para muchas posturas de equilibrio sobre los brazos. No debe ser practicada durante la menstruación, o por aquellos que tengan dolor de cabeza o problemas oculares, ni problemas en las cervicales.

Entrando a la Postura
Pliega tu tapete y arrodíllate enfrente a él. Coloca tus manos en el piso al ancho de los hombros con las palmas paralelas. Separa los dedos de las manos con cada dedo medio paralelo uno al otro y apuntando hacia delante. Dobla el tronco al frente y coloca la parte alta de la cabeza sobre el tapete para formar un trípode con las manos (como lo harías en Sirsasana I con la cabeza y los codos).
Levanta las caderas y estira las piernas. Empuja los codos uno hacia el otro hasta que los brazos estén paralelos y los antebrazos queden perpendiculares al piso. Mientras llevas los codos hacia dentro observarás cómo la presión de las manos contra el piso se mueve desde el lado del dedo meñique hacia el lado del dedo pulgar. Afirma la base del pulgar y del dedo índice.
Camina con los pies hacia la cabeza de modo que las caderas se eleven por encima de los hombros. Levanta la región dorsal de la columna y métela hacia el interior del cuerpo para que la columna se torne erecta. Mantén esta postura unos segundos.
En una exhalación sube a Sirsasana. Al principio quizás quieras subir con las rodillas dobladas, pero a medida que tengas más confianza puedes subir con ambas piernas estiradas.

En la postura
Sólo la cumbre de la cabeza y las manos están en el piso. Comprueba que los antebrazos permanezcan perpendiculares al piso y los brazos estén paralelos entre sí y con el piso. Extiende los tríceps desde las axilas a los codos, de modo que los omóplatos se eleven y se afirmen contra la espalda. El soporte de la postura –los brazos y los hombros– debe estar firme.  Al igual que en Sirsasana I los muslos deben rotar hacia dentro, el cóccix se mueve hacia el pubis y  las piernas se extienden hacia arriba. Mantén las piernas compactas y con energía para crear ligereza y elevación. Al principio sostén la postura por un minuto pero el objetivo es estar en la postura 3 minutos mientras la practiques con frecuencia.
Para salir de la postura, mantén los brazos firmes y los hombros elevados mientras bajas las piernas al piso.

Colaboración de Practica Yoga. Texto: Paul King Modelo: Chantal Gómez Jauffred 

Guadalajara, Jalisco

www.practicayoga.com.mx