Simplemente Respira

Simplemente Respira

Ahí estaba yo en mis primeras clases de Ashtanga Vinyasa Yoga. ¡Con muchas ganas y poca conciencia de la respiración! Si han tenido la oportunidad de adentrarse en este vigoroso estilo, habrán experimentado que preparamos el cuerpo con la secuencia de Saludos al Sol (Surya Namaskara). Cinco Saludos al Sol A, cinco Saludos al Sol B. En las primeras sesiones, al entrar en Perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana) llegaba sofocado, sin poder inhalar ni exhalar por la nariz. Mi respiración era un caos. Invariablemente la mente se agitaba y comenzaba a pensar: “Esto no es para mí, no tengo condición, nunca he sido muy deportista, quizás debo buscar otro estilo…”).

Con el tiempo, la ayuda de mis maestros, y un poco de paciencia, poco a poco aprendí a no desesperarme y a disfrutar mi clase. Recuerdo en particular una de las enseñanzas que me acompaña constantemente: “Controla tu respiración. No permitas que te controle. Quien controla su respiración, calma su mente. Quien calma su mente, ¡es libre!” ¡Qué verdad tan noble! ¿Cuántas veces no hemos escuchado que si estamos enojados o agitados respiremos profundo y contemos hasta diez?
El punto está en que, con frecuencia, olvidamos el gran poder transformativo de la respiración. Patañjali nos lo recuerda en uno de sus Yoga Sutras:
Tatah ksiyate prakÄ