Viparita Karani

Viparita Karani

Viparita Karani – Postura Invertida del Lago 

Aún cuando nos referimos a Viparita Karani como una postura, es en realidad un mudra con efectos restaurativos. Alivia el agotamiento nervioso y reduce la depresión. Se la denomina con frecuencia “la gran rejuvenecedora” porque renueva las reservas de energía y es una postura ideal luego de un día estresante. No debe hacerse durante la menstruación, aunque su práctica en otros momentos ayuda a aliviar los desórdenes menstruales.

Uso de Soportes
Aunque es una postura relajante puede ser bastante difícil para los principiantes y para aquellos con la espalda rígida. El uso de soportes la vuelve más fácil para relajarse. Los practicantes necesitan una pared, un bloque de madera, un bolster o almohadón y dos cobijas. Si no tienes almohadón puedes usar dos o tres cobijas firmes. Si no tienes bloque, entonces simplemente deja la cantidad de espacio equivalente a un bloque entre la pared y el almohadón. Coloca el lado más delgado y largo del bloque contra la pared y el almohadón (o las cobijas plegadas) en frente del bloque y paralelo a la pared.

Entrando a la postura
Siéntate y coloca la cadera derecha sobre el almohadón de modo que ambas nalgas toquen la pared, y luego apoya el hombro derecho en el piso en frente del almohadón. Manteniendo las nalgas contra la pared rueda sobre tu espalda y sube las piernas a la pared, de modo que tus caderas queden con el almohadón de apoyo mientras las nalgas y la parte de atrás de tus piernas descansen contra la pared. Alarga y estira la parte interna de las piernas hacia el techo y mantenlas firmes y juntas. (Si tienes los músculos isquiotibiales apretados tendrás que alejar un poco el almohadón y tus nalgas de la pared para que las piernas se mantengan estiradas, ya no verticales sino en ángulo con los talones contra la pared). Mueve un poco tus nalgas para que puedan descender hacia el bloque en el espacio entre la pared y el almohadón. Suelta los brazos a los lados con las palmas hacia arriba.

En la Postura
La postura final debe verse como una cascada. La sangre invertida desciende por las piernas en el primer estanque, que es el abdomen bajo. El área entre el pubis y el ombligo necesita estar suave y relajada como un estanque. Si resulta difícil relajar el abdomen y las ingles se sienten como si se apretaran, probablemente el soporte esté muy alto, y uno debe ajustar quitando una cobija o colocando una cobija adicional por debajo de los hombros. La siguiente etapa de la cascada es cuando la sangre desciende por el pecho al estanque más bajo, formado por la garganta. El pecho se debe sentir abierto y relajado y la garganta suave.

Idealmente tus caderas deben elevarse lo más alto posible para crear este efecto de “caída y estanque”, pero sin perder la suavidad del abdomen bajo o la garganta. Debes experimentar con la altura de tu soporte para encontrar cuál es la mejor para ti.

Una vez establecido en la postura relaja la parte externa de los hombros hacia el piso y deja que la parte de atrás de las muñecas se hunda en el piso. Relaja el cuello, las mandíbulas y los músculos faciales. Cierra los ojos, respira normalmente y experimenta la serenidad de la postura. Incrementa gradualmente la duración de tiempo que sostienes esta postura de 5 a 8 minutos.

Saliendo de la Postura
Para salir de la postura dobla tus rodillas y apoya los pies contra la pared. Gira hacia un lado, haz algunas respiraciones y luego siéntate.

 

 

Texto: Paul King – Profesor y co-director de Practica Yoga en Guadalajara
Modelo: Isabel Macías

Colaboración de Practica Yoga

Chantal Gómez Jauffred y Paul King

Profesores certificados por B.K.S. Iyengar
Guadalajara, Jalisco

www.practicayoga.com.mx