Wojtek Plucinski y la exploración de la mente

Wojtek Plucinski y la exploración de la mente

Practicante del budismo tibetano, se describe a sí mismo como “polaco por nacimiento, italiano por gran suerte, mexicano de corazón y orgullosamente chilango”.

Desde hace cuatro años, Wojtek Jan Plucinski es director operativo del IMY, donde además de encargarse de la logística de los eventos, es maestro de meditación tibetana.“Yo no hago yoga, absolutamente no, si hiciera sería yoga de la risa”, expresa con su cálido sentido del humor antes de meternos de lleno a la conversación sobre su contribución a la 15 edición del Encuentro.

“Las tradiciones ortodoxas difieren en su objetivo de las tradiciones modernas o contemporáneas. Estas últimas traen alivio a una problemática inmediata, es decir, buscan distraer la mente que está en sufrimiento, que está confundida o con poca claridad brindando ciertos beneficios; la persona que la practica se relaja y momentáneamente encuentra el placer del bienestar. Si medita regularmente, puede mantener el estado de la mente en un punto equilibrado, aunque sea por ratos, pero en efecto beneficia su salud, su claridad mental, todo”, explica Wojtek.

“Las prácticas de relajación más ortodoxas van mucho más allá”, aclara el maestro. “Exploran la mente a profundidad y conectan al practicante con su parte esencial, esa de donde nace absolutamente todo el ser. Entonces, aunque las dos prácticas son recomendables, la meditación tradicional requiere mucho compromiso, tanto como el yoga, para poder cruzar ciertos límites y entender lo rica y absolutamente increíble que puede ser la mente”.

Aclaración a los participantes tentados a entrar a la clase de meditación tibetana del maestro más simpático y con mejor vibra: “Voy a enseñar algo que cualquiera puede practicar, pero nuevamente, esto no es una aspirina que te alivia el dolor al instante. Esta es una práctica que tiene el poder la transformación, pero hay que hacerla constantemente. ¿Cuánto tiempo? Hasta que logres el resultado que buscas; 10, 30, 60 minutos, cada quien va explorando cuánto necesita. Pero por supuesto que la frecuencia tiene que ser diaria, una vez al mes no sirve”, expresa con su noble franqueza.

“El público del Encuentro es muy sofisticado, muy fino, con experiencias de búsqueda muy profundas, por eso los quiero invitar a experimentar una práctica tibetana intensa y transformadora”.

Radicado en nuestro país desde hace 20 años, Wojtek asegura que hay diferentes tipos de meditación de las que el practicante puede echar mano, dependiendo de su afán y la hora del día. Porque, claro, no es lo mismo meditar a las 5 de la mañana que a las 4 de la tarde que a las 10 de la noche. “En la mañana la mente está más clara, menos agitada. A mi parecer es el horario ideal para hacerlo profundamente porque lo que buscas son los menos obstáculos posibles. Meditar después de la comida resulta sumamente difícil, ni qué decir al llegar a tu casa después de todo un día de trabajo, y con el tránsito de esta ciudad”, comenta reflexivo el director, y no podemos más que coincidir.

¿Por qué asistir al Encuentro?, le cuestionamos. “Porque se brinda la oportunidad de encontrar lo mejor de lo mejor. Están un montón de extraordinarios maestros concentrados en un mismo lugar. Además se convirtió en el foro por excelencia para vivir la experiencia del yoga, no sólo a través de las clases, sino de la energía que se comparte. Ese espíritu de búsqueda se acumula y resulta en una verdadera fiesta, una fiesta donde todos buscamos lo mismo: felicidad, paz, equilibrio”.

Amigos desde hace 20 años, Wojtek siente que el crecimiento de Ana Paula y el suyo han ido muy de la mano: “La técnica es la parte externa, el camino es la parte interna, pero ambos hemos hecho lo propio para evolucionar”.

¡SÍGUELO!

Facebook: https://www.facebook.com/meditaconwojtek/
Instagram: https://www.instagram.com/wojtekjanplucinski/
Twitter: https://twitter.com/meditaconwojtek
Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCNt0_rnuELw-c5lDvS6IUrA/featured