Yoga + Elementos

Yoga

Yoga + Elementos

Conéctate con tu esencia a través la práctica outdoors y espacios de sueño.

Cuando escuchas yoga seguramente piensas en bienestar, relajación y en esas fotos de spa donde la mujer, vestida de blanco, respira en postura de meditación en un oasis o vista espectacular. Y es que la naturaleza definitivamente relaja, pero también atrapa por su estética y belleza. Si bien, practicar yoga en exterior no es lo más recomendable por tradición, debido a los factores externos que distraen, como mosquitos, el viento o el rayo intenso del sol, al pasar por sus andares son inevitables las ganas que surgen de mover y explorar con el cuerpo. Es como una dosis de inspiración, un hechizo o una musa que te conecta hacia adentro y te lleva a realizar tus mejores prácticas.

Lo que somos

El Ayurveda, la ciencia de la vida, y medicina tradicional de la India parte de la base de que, los seres humanos, están compuestos de 5 elementos: tierra, agua, aire, fuego y éter. El ser humano es tal cual es la naturaleza. Más allá de la filosofía es muy fácil identificarlos: la tierra está en los huesos, el agua en la sangre, el aire en todos los órganos y se siente con la respiración, el fuego en los procesos alquímicos como la digestión y el éter en el sonido que penetra a través de los oídos, por mencionar una forma de cada presencia.

Todos los seres humanos tienen una combinación única y especial de estos elementos y también unos que dominan más que otros (Prakriti). De acuerdo a esta mezcla, se manifiestan las características fisiológicas, físicas, emocionales y mentales.

Un segundo -e igual de importante- foco en el Ayurveda es el balance. Fuera de equilibrio (dosha) es cuando se experimentan síntomas, malestar e irritación. La clave consiste en regresar a la combinación perfecta entre los elementos para ti. Y es ese balance ideal el que te hará sentir en expansión y éxtasis.

Los cinco elementos

o Panchamahabhutas

1 Akash = espacio ó eter
2 Vayu = aire
3 Tejas = fuego
4 Apayala = agua
5 Prthvi = tierra

Frecuencia natural

Según Master Charles Cannon, creador y maestro de meditación Synchronicity, el planeta vibra a una frecuencia aproximada de 7.8 hertz. Las ondas que emanan son denominadas alfa y cuando el cerebro se alinea a la frecuencia de la naturaleza y del planeta es cuando se experimenta un estado de relajación y plenitud. Es por ello que la mayoría de las personas se sienten mucho mejor en la playa, en el bosque o en las montañas. Es reconectar el ritmo de tu ser con el del planeta.

Viaje por los elementos

Al incluir espacios al aire libre, con el elemento que te equilibra y la conciencia de las cualidades de cada uno de ellos, puedes realizar una práctica donde tienes la oportunidad de descubrir la habilidad sanadora de la tierra, del agua, del fuego, del aire y del éter en las asanas. Puedes darte lo que necesitas en cada momento.

Esta herramienta te ayudará a contactar con el cuerpo físico, atender tus emociones, sanar y lograr que el yoga sea un instrumento alquímico hacia la evolución de un mejor ser humano.

Da un paso más en tu práctica de asanas. Los elementos engloban todas  las manifestaciones del alma, mente y cuerpo en su forma física o sutil. ¡Buen viaje!

La estabilidad de la tierra

La tierra expresa el medio denso que no permite movimiento, su polaridad es el espacio, el medio más sutil que permita total libertad y dinamismo. Entre esta polaridad existen todas las densidades posibles.

La tierra da la idea de solidez, la estabilidad y la forma; resiste a la acción.

En el chamanismo Laika Quero existe una hermosa y sana relación con la tierra, a quien llaman la pacha mama. Es la madre que provee, nutre, transforma y que está ahí siempre para abrazar el cuerpo, para acompañar el descanso.

Atención en asanas: Pies y piernas.
Punto energético: Primer chakra (muladhara).
Practica: Balasana, savasana y todas las posturas de pie.

¿Demasiada tierra?

  • Busca la estimulación.
  • Yoga fuerte y dinámico.
  • Practica kundalini yoga.
  • Brinca, corre, salta.
  • Incluye algo de intensidad en tu vida.

 

Fuego y su poder alquímico

El fuego es luz y calor,  permite percepción y movimiento de un lugar a otro. Lo más maravilloso del fuego es su poder alquímico; la transformación que permite trascender lo viejo, lo que estorba, lo que ya no sirve. Sin duda, tiene un gran poder de sanación.

Atención en asanas: Temperatura del cuerpo, abdomen y core.
Punto energético: Tercer chakra (manipura).
Practica: Navasana, the “horse” o el caballo, plankasana. Respiración de fuego.

¿Demasiado fuego?

  • Modérate en la comida y con tus emociones.
  • Busca clima fresco como en la montaña.
  • La brisa del aire y las bebidas frías te ayudan.
  • Sal a tomar un paseo nocturno a la luz  de la luna llena.
  • Cuidado con la competencia. Siempre quieres ser el mejor.
  • Lo que necesitas es una práctica suave o que te refresque y relaje, como nadar.
  • Tolerancia, calma y paz en tu vida es fundamental.
  • Esencias como lavanda, sándalo, rosa y jazmín. Úsalas como aromaterapia.
  • Dieta equilibrada; evita café, tabaco, picante y alcohol.

 

La fluidez y la danza de libertad del agua

El agua se conecta con le fluir, el movimiento; permite la vida. Totalmente vinculada con la emocionalidad y las cualidades femeninas.

Atención en asanas: Danza entre respiración y movimiento (vinyasa). Sensualidad y elegancia.

Punto energético: Vientre y segundo chakra (swadisthana).

Practica: Surya Namaskar, Chandra Namaskar o vinyasas suaves. Conéctate con el movimiento más allá de la forma.

¿Demasiada agua?

  • Opta por compañía de confianza y mejor aún por la soledad para conectarte con tu mundo interno.
  • Sé tu mejor madre; cuídate y consiéntete.
  • Escribe, pinta, canta o utiliza medios de expresión sanos.
  • Que tus prácticas de yoga sean suaves y amorosas.
  • Una vez que dejas ser a tus emociones, te sientes más fuerte y listo para el mundo exterior.

 

El aire, el vuelo y su flexibilidad

El aire es movimiento sutil, dirección y cambio; la base del pensamiento. Donde hay movimiento hay aire. En el cuerpo se siente con la pulsación del corazón, en la piel, con la inhalación y la exhalación, la expansión y contracción.

Atención en asanas: Respiración, pulmones y corazón.
Punto energético: Cuarto y quinto chakra (anahata y vishuddha).
Asanas: Equilibrios de pie e inversiones.

¿Demasiado aire?

  • Calidez es clave.
  • Tomar un baño de sol –usar protector solar-.
  • Humectar la piel con aceite de ajonjolí.
  • Ir a la playa.
  • Evitar lugares con polvo, viento o altitud elevada.
  • Relaciónate con colores brillantes.
  • Bájale el ritmo a tus actividades; realiza cosas de modo consistente.
  • No viajes tanto cuando te sientes muy “airoso”.
  • Estáte presente. Tu mente aquí y ahora.
  • Pon los pies en la tierra –textual-.
  • Aprende a detenerte y practicar el no hacer. Menos es más.
  • Secuencias de yoga suaves.

 

La sutileza y el espíritu del éter.

El espacio o éter da la idea de conexión, permite el intercambio entre los medios materiales, la comunicación y la expresión. La única manera de percibir el espacio es a través del sonido y está íntimamente relacionado con el silencio. En el cuerpo se manifiesta como cavidades, fosas, espacio en la boca, etc.

Atención en asanas: Extrae la sabiduría de la quietud y el silencio.

Punto energético: Sexto y séptimo chakra (ajna y sahasrara).

Asanas: Posturas para meditar como sukasana o padmasana. Canto de mantras.

“De la vibración del sonido AUM se creó el espacio, que en su sutil movimiento, creó el aire, que es éter en acción. Del movimiento del aire se produjo fricción que creó fuego y se generó el calor. El calor hizo líquidos, ciertos elementos etéreos y se formó el agua que al solidificarse formó la tierra. El hombre es un microcosmos del universo, los cinco elementos están presentes en todo lo que existe”.  Dr. Vasant Lad

Editor´s Choice

Espacios outdoor en México

  1. Desierto de San Luis Potosí y montañas de Real de Catorce.
  2. Atardeceres en playas de Mazatlán.
  3. Alrededores de zona arqueológica Edzná, Campeche.
  4. Playas vírgenes en Riviera Maya, Mahahual o Tulum.
  5. Nevado de Toluca.
  6. Lagunas de Montebello, Chiapas.
  7. Playa de Punta de Zicatela, Oaxaca.
  8. Iztaccíhuatl y alrededores, Estado de México.
  9. Desierto y playas en Los Cabos, Baja California.
  10.  Reserva El Cielo, Tamaulipas.
  11.  Laguna de Chacahua, Oaxaca.
  12.  Playas en Barra Vieja, Acapulco.
  13.  El espectáculo de Bacalar, Quintana Roo.
  14.  Flamingos en el mar, en la Isla de Holbox.
  15.  El silencio de Isla Aguada en Campeche.
  16.  Playas recónditas de Sayulita, Nayarit.
  17.  El Tepozteco o Cañada de Quetzalcóatl, Tepoztlán, Morelos.
  18. Todos Santos, Baja California.
  19. Peña del aire y prismas Basálticos, Huasca de Ocampo, Hidalgo.
  20. Reserva Ecológica de Nanciyaga, Veracruz.

 

Por Marisol González Ficachi.