Yoga, entrenando a la mente

Yoga, entrenando a la mente

¿Qué si el Yoga a entrenado a mi mente? Ufff, una barbaridad, haciendo un poco de historia…

YOGA es: Atar juntos los filamentos de la mente, alguna vez leí esta definición en el libro de Desikachar “El corazón del Yoga”. ¿A qué demonios se refería eso? ¡Qué definición más new age, alternativa y bizarra! ¿Qué no Yoga es un ejercicio donde te doblas como quesadilla y al mismo tiempo estás bien marcada de los brazos y el abdomen? Recuerdo en esos días, lo difícil que era estar conmigo, de estar en mi mente, un torbellino de ideas, todas tejiéndose al mismo tiempo, todas invadiendo el aquí y el ahora, todas pidiéndome que las volteara a ver. Por momentos quería gritar -Para, para, para un momento por favor.- Sentía que no avanzaba, que no concretaba, que no llegaba a ningún puerto. Como los ojos de una mosca segmentados en millonésimas de partes, así se sucedía con mi atención en el momento presente. Y aunque intentaba no poner juicio, a veces, esto me provocaba llorar a mares, sentirme sin brújula, peor aún, mi brújula en lugar de tener cuatro direcciones tenía cientos de ellas.

¿Cuál era la cura? ¿Cómo actúas en una sociedad que permanentemente sobreestimula todos tus sentidos, incluyendo la mente? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Aquí es donde comencé a entender la definición de Desikachar, la solución la encontré practicando Yoga en una postura en particular, estaba siendo guiada en una práctica fluida que conectaba una postura de pie, con otra, con ambos pies bien puestos sobre la tierra, hasta que llegó el turno de ardha chandrasana o media luna, un equilibrio en un solo pie y mano, Jñana Dakini mi maestra, nos dejó por no se cuántas respiraciones sosteniendo la postura, en eso me di cuenta que estaba en absoluto presente y fue una sensación muy liberadora, simplemente estaba ahí, reposando en la postura, “nada me turba, nada me espanta, estoy siendo… incluso menos palabras… estoy”. Cómo una estrella de cinco picos, sentía a mi cuerpo todo entero brillando, existiendo, respirando… habitando el famoso aquí y ahora.

Y ese resultó ser un magnífico entrenamiento para mi mente, para los que abrimos universos creativos a diestra y siniestra de todos los proyectos que queremos alcanzar, crear o parir, nuestra valiosa energía encuentra su cauce en el Yoga. Ciertamente la práctica disciplinada y constante me dio orden y claridad, aquilato la inteligencia de mi mente para empezar a ligar esos momentitos de presencia dentro y fuera del mat. Cada postura se trata de atender una sola cosa a la vez, con tu 100% de atención. Así logras estar en conciencia plena, momento a momento, en el rompecabezas de la vida diaria. El efecto positivo es que te atiendes a ti y atiendes a todo lo que te rodea, sirves a ti y le sirves al mundo. Y eso fue lo que empezó a suceder al atar los filamentos de mi mente, haciendo Yoga.

Gabriela Elea Bárcena es Directora de Seiyoga Estudio