Hablemos de balance para los niños

Por Ana Paula Domínguez

El otro día una amiga que tiene un hijo de dos años, me preguntó que no entendía porqué era que su hijo hacía tantos berrinches y se alteraba con facilidad.

Nos reunimos una tarde y observé que era lo que pasaba. Mi amiga estaba con su hijo al mismo tiempo que revisaba constantemente sus mensajes, correos electrónicos y hablaba por teléfono con diferentes personas para resolver sus asuntos de trabajo. “Es que las ventajas de la tecnología es que nos permite mantenernos comunicados todo el tiempo y así puedo estar con mi hijo y al mismo tiempo seguir trabajando.”

Y ahí fue en donde la cuestione con la siguiente pregunta: ¿Realmente te encuentras presente con tu hijo, si cada 2 o 3 minutos miras el celular, respondes un mensaje o una llamada telefónica? A lo que evidentemente respondió que no.

El bienestar de un hijo es un reflejo del bienestar de los padres; el estrés de un hijo en gran parte se debe al estrés que los niños viven en su entorno familiar o en su escuela.

Cuando se trata de procurar bienestar a nuestros hijos, como veremos a continuación, la mejor manera de producirlo, será produciéndolo en nosotros mismos.

Sugerencias para procurar bienestar a los niños:

  1. El arte de hacer una cosa a la vez.Las múltiples labores que hoy en día nos demanda la sociedad, nos ha enseñado a ser multifacéticos y a ser capaces de realizar muchas actividades al mimo tiempo. Sin embargo a veces se olvida el arte de enfocar la mente y realizar una sola actividad a la vez. Cuando se practica esto, probablemente se podrá ser más eficiente en todas las actividades que se realicen y además esto permitirá un estado de mayor relajación y bienestar. Practicar el arte de hacer una sola actividad a la vez, es algo que se puede hacer cuando se decide pasar tiempo con los hijos. No usar el teléfono a menos de que sea totalmente indispensable y en vez de eso, procurar estar presente con cualquiera que sea la actividad que esté desarrollando el niño. Ya sea jugar o hacer la tarea, estar presentes con ellos, será de enorme beneficio y fortalecerá su autoestima.
  2. Aprender a hablar menos y enseñar con el ejemplo.Matías tiene 22 meses y está sentado comiendo. En un momento determinado avienta la comida y a pesar de que la mamá le dice que no lo haga, el niño lo vuelve a repetir. Hablar con el niño y explicarle que lo que hizo no es correcto, es una primera opción que se puede tomar; sin embargo el retirar el plato del niño y bajarlo de su silla en total silencio, le dice y enseña mucho más. Si uno come, ve televisión, habla por teléfono y cae presa de sus emociones, esto es lo que el niño captará y aprenderá. Si uno grita y es violento en su vida cotidiana, esto es el ejemplo que el niño seguirá. Es por esto que es importante reflexionar sobre el medio ambiente que usted está propiciando a su familia y el ejemplo que les está dando.
  3. Bajarle a la estimulación.
    Naturalmente los niños se encuentran en un estado de contemplación. Ellos perciben claramente todos los sonidos, sus sensaciones corporales y sobre todo, viven en el momento presente. Es por eso que cuando algo les sucede y lloran o se enojan, en breve pueden salir de ese estado y al poco tiempo han olvidado el motivo por el que se encontraban alterados. No saturarlos y permitirles disfrutar la vida con los elementos más sencillos que se encuentren a su alrededor es una buena idea, en lugar de estar constantemente bombardeándolos con formas de entretenerlos, dándoles muchos juguetes al mismo tiempo o estimulándolos con preguntas o una gran charla filosófica. La mayor parte del tiempo, usted verá que su hijo es capaz de entretenerse y ser feliz con un cochecito, un pequeño jardín en donde quizás pueda jugar con la tierra o dando un paseo por el parque. Es importante hacer una reflexión sobre todas las veces en las que la suposición de que los niños necesitan mucho para entretenerse, como un reflejo de sus propias necesidades, hace que los padres acaben saturándolos con juegos, actividades y mucha actividad sensorial, lo que eventualmente puede alterarlos y ocasionarles estrés.
  4. Salir a la naturaleza y hacer un retiro de los aparatos electrónicos.
    Difícilmente los hijos aprenderán a disfrutar de las relaciones personales, de la naturaleza, de la convivencia si los padres viven conectados a un aparato electrónico todo el tiempo. Recordemos que antes de que existieran los teléfonos celulares, uno salía de su casa e iba a cualquier lugar con las manos libres. Si alguien del trabajo lo trataba de buscar, tenía que esperar a que uno regresara de disfrutar de su tiempo libre para poder localizarlo. El tiempo libre, realmente era libre y era más fácil practicar el arte de estar presente y conectar con los seres queridos. Al menos una vez al mes, proporciónele un entorno de bienestar a sus hijos y haga un retiro de los aparatos electrónicos. En lugar de ser una familia más en la que todos los miembros de la familia tienen un aparato electrónico en sus manos mientras comen, invítelos a apagarlos y pasen un buen rato en donde puedan convivir más.
  5. Enseñar al niño técnicas de yoga y de meditación básicas que los padres puedan practicar con ellos.
    El yoga tiene muchos beneficios. A través de su práctica, el niño puede aprender desde pequeño diferentes técnicas de respiración que le ayudarán en su vida futura; puede aprender a mantener la flexibilidad que ya tiene de forma natural y a saber cómo relajarse de forma profunda.

A continuación le comparto 2 posturas de yoga que usted puede practicar con su hijo de forma cotidiana.

Postura del árbol:
Esta es una postura divertida que enseñará a su hijo a mantener el equilibrio y a ser calmado y paciente.

Inicien poniéndose de pie con las piernas abiertas a la altura de la cadera. Verifiquen que sus pies se encuentren verticales y que no salgan hacia los lados. Cierren los ojos y visualicen un árbol. Visualicen sus raíces fuertes creciendo debajo de la tierra, y sus ramas creciendo suaves hacia el cielo. Abran los ojos.

Sin mover el pie izquierdo, apoyen el pie derecho sobre la parte interna del muslo izquierdo. Miren un punto fijo al frente para mantener el equilibrio. Junten las dos palmas de las manos y estiren los brazos por arriba de la cabeza.

Manténganse en la postura por 5 respiraciones, salgan de la postura y repitan con la otra pierna.

Rodar como un tronco:
Esta es una postura que idealmente ha de practicarse en un jardín, en la playa o en un cuarto amplio. Se trata de rodar como un tronco y esta postura ayudará a tonificar el sistema nervioso.

Acuéstense sobre la espalda y pongan los brazos pegados al costado del cuerpo.  Manteniendo los brazos firmes, rueden sobre el abdomen y den la vuelta y continúen dando 5 vueltas completas. Descansen un minuto y den cinco vueltas más en sentido contrario. Luego descansen un momento.

Meditar en silencio:
Meditar es estar presente y contemplar lo que es en cada momento. En esta postura, podrán aprender a estar en silencio y a practicar la respiración profunda. Al finalizar se beneficiarán con una sensación de calma y de paz.

Siéntense con las piernas cruzadas, espalda con espalda. Pongan sus manos en las rodillas. Cierren los ojos y enderecen la columna vertebral. Comiencen a respirar hasta que sus respiraciones se sincronicen. Inhalen al mismo tiempo y exhalen al mismo tiempo. Permanezcan de 3 a 5 minutos en está postura o hasta que sea cómodo y después relájense sobre la espalda.