Yoga según tu Dosha

Yoga según tu Dosha

La práctica del Yoga involucra integrar la conciencia y movilidad física de nuestro cuerpo, la respiración, la mente y la intención con la que nos acercamos y establecemos en las posturas o asanas.

La estructura física y movilidad varía de persona a persona, por lo que una práctica adecuada debe adaptarse a las capacidades individuales. En el desarrollo de la práctica se intenta brindar gradualmente nuevas posibilidades de movimiento. Esto implica explorar y posiblemente deshacer patrones de movimiento inconcientes establecidos por nuestra mente.

La respiración contiene Prana o energía vital. Mediante las asanas dirigimos este Prana a diferentes partes del cuerpo y de nuestra conciencia, por lo que el efecto energético de una postura puede variar según el tipo de respiración y dirección de Prana que apliquemos. Esto significa que el ritmo y la cualidad de la respiración es esencial para alcanzar un efecto energético determinado en una postura y lograr su integración con el aspecto físico.

Por último, el estado de nuestra mente se refleja en la respiración. Cuando la mente está agitada, de igual forma lo está nuestra respiración y viceversa. Mediante la concentración e intención que apliquemos en las posturas podemos controlar la mente y con ello la respiración y distribución del Prana en el cuerpo.

Ayurveda y Yoga

Cada asana tiene un efecto energético en los humores o inteligencias corporales que reconoce el Ayurveda a los que llama Doshas (Vata, Pitta y Kapha) . Al tomar en cuenta la estructura de una postura, la respiración y nuestra concentración podemos dirigir la práctica de Yoga hacia un resultado dóshico en particular. Cuando incorporamos las asanas, pranayama y meditación alcanzamos un equilibiro interno que en conjunto con una dieta y estilo de vida adecuados logran efectos perdurables en nuestra salud.

Cada tipo constitucional (Vata, Pitta o Kapha) se beneficia de una práctica de Yoga en particular tomando en cuenta las características físicas y tendencias mentales y emocionales de cada uno.

La energía del tipo constitucional Vata, compuesta por los elementos aire y éter, es impulsiva e irregular. Una práctica enfocada al arraigo y a canalizar esa energía de manera consitente y estable ayudará a equilibrar el organismo entero.

Por otro lado la energía del tipo constitucional Pitta, en las que predominan los elementos fuego y agua, es enfocada y penetrante. Al tranquilizar y armonizar dicha energía mediante una secuencia de asanas enfocadas a este objetivo ayudará a alcanzar mayor establidad y serenidad.

Finalmente, la energia del tipo constitucional Kapha, conformada por agua y tierra, es resistente y complaciente. En estos casos una prácitca más estimulante que genere mayor movimiento sera la indicada para permitir que dicha energía fluya en su totalidad.

Además de identificar nuestro tipo constitucional, es importante observar cómo estamos, cómo nos sentimos e inclusive tomar en consideración el clima antes de empezar nuestra práctica de Yoga. Esto nos indicará que secuencia, ritmo y cualidades debemos fomentar en nuestra práctica para obtener el mayor beneficio.

Recordar que somos seres dinámicos y que nuestras necesidades varían diariamente es clave no sólo para nuestra práctica de Yoga sino para procurar mantenernos en armonia internamente y con nuestro entorno.

Conoce a nuestro colaborador

7 es Terapeuta Ayurvédica certificada por el Australasian Institute of Ayurvedic Studies y ofrece consultas privadas.

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